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lunes, 24 de enero de 2011

Materiales aconsejables para un paseo tranquilo

Materiales necesarios para un paseo tranquilo

Una de las principales de la educación canina en positivo frente al adiestramiento tradicional basado en el refuerzo-castigo es la utilización de materiales y ayudas para el entrenamiento completamente distintas. El maletín básico de herramientas para educar a tu perro sería:
1- una riñonera para llevar premios de comida y tenerlos a mano para poder recompensar las conductas que queremos que se repitan
2- una correa de nylon de un metro y medio (más o menos),
3- un collar fijo o arnés cómodo,
4- un clicker y premios de comida, juguetes…
5- un arnés antitiro,

En este tipo de entrenamiento no utilizamos ni recomendamos materiales como el collar de ahogo o de puas, el “flexi”, las correas cortas; explicaremos a continuación los pros y contras de estos materiales.
La educación canina en positivo se basa en la utilización de refuerzos positivos para conseguir los comportamientos deseados y NO UTILIZA NINGÚN TIPO DE CASTIGO. Los collares de ahogo y de púas han sido utilizados en el adiestramiento tradicional para castigar al perro si tiraba de la correa o no caminaba a nuestro lado y para corregirle con castigo si no cumplía nuestras ordenes.

Uno de los motivos que nos llevan a evitar el castigo en la educación es que los perros aprenden por asociaciones. El perro puede asociar el dolor causado por el tirón de la correa a otra cosa de la que nosotros no somos conscientes. Por ejemplo, vamos paseando con nuestro perro y éste ve otro perro en la acera de enfrente. Nuestro perro tira para acercarse (para saludar, para olisquear…simplemente por curiosidad) y nosotros le damos un tirón de la correa para corregirle. Puede que el perro aprenda a no tirar de la correa (lo dudo) pero también puede que asocie el dolor a la presencia de otro perro y empiece a sentirse “receloso” ante la presencia de ellos. Si repetimos este tipo de castigo a menudo es más que probable que nuestro perro acabe mostrando agresividad hacia otros perros y sea cada más difícil sacarle de paseo.

Los métodos tradicionales utilizaban el castigo para controlar cunado el perro tira mucho de la correa durante el paseo. Cada vez que el perro tiraba, el adiestrador le daba un tirón seco y fuerte de la correa (unido al collar de pinchos y/o el de ahogo)para castigarle… esto desencadenaba una espiral de “consecuencias negativas”. El perro comenzaba a asociar el paseo con una experiencia desagradable y tensa y por supuesto cada vez tiraba más de la correa (para intentar escapar de esos tirones). También podía ocurrir lo siguiente, el perro se acostumbraba al dolor producido por el tirón y prefería seguir tirando para conseguir su objetivo, incluso soportando ese dolor, por lo tanto era necesario utilizar un castigo más fuerte cada vez más fuerte, ¿hasta dónde somos capaces de hacer sufrir a nuestro perro antes de probar un método alternativo?
Otra consecuencia de estos tirones/castigo podría ser la agresividad hacia personas y/o perros mientras iba atado con la correa. Insisto, los perros aprenden por asociaciones, si cada vez que ven una persona y/o perro y se intentan acercar a saludar reciben un tirón/castigo, ¿que aprenden?, muy sencillo, la asociación queda establecida: persona/perro = DOLOR. Por lo tanto, el perro intentará con ladridos (o métodos más radicales como el mordisco) que esa persona o perro no se acerque (para no sufrir el tirón).
Si pensamos que el perro asociaría el tirón a un castigo por tirar, nos equivocamos,
en vez de esto, el perro asocia el tirón/castigo con la persona o perro al que intentaba acercarse.


Nuestra propuesta frente a los collares de castigo y los arneses tradicionales (que incluso pueden “ayudar” a tirar más a nuestro perro) es el arnés antitiro o de tiro por delante. Este tipo de arnés está basado en el diseño de los cabezales de los caballos pero puesto en el pecho del perro. La anilla por la que sujetamos la correa se encuentra en el pecho del perro, esto hace que cuando el perro tira demasiado su cuerpo tienda a girarse y no pueda continuar tirando. Es muy eficaz y no produce ningún tipo de dolor ni malestar al perro. No es necesaria ningún tipo de habituación (como los cabezales o halties para perros) ya que funciona desde el mismo momento que se lo colocamos al perro.
Por supuesto lo ideal es enseñar a nuestro perro a caminar de manera relajada durante los paseos, para ello podemos comenzar por ponerle una correa más larga, mínimo de metro y medio y permitirle pararse a olisquear y caminar delante nuestra sin tensión.
Podemos pararnos cada vez que notemos que nuestro perro tira demasiado y continuar la marcha cuando dejemos de sentir la correa tensa. Caminar despacio, dejar la correa lo más suelta posible, estar pendientes de nuestro entorno y ver que cosas agradan o desagradan a nuestro compañero canino para hacer el paseo la experiencia más cómoda posible para ambos. Llevaremos premios de comida para ayudarnos a realizar asociaciones positivas con ciertos encuentros ( otros perros, personas que se acercan a saludar, coches o motos que pasan demasiado cerca, contenedores de basura que se cierran de golpe a nuestro lado, etc…)
También cuestiono la utilización de correas tipo flexi, pueden ser realmente peligrosas a la hora de controlar al perro ante reacciones de agresividad o miedo. Este tipo de correa extensible “ayuda” al perro a estar lejos de nosotros y le enseñamos sin ser muy conscientes de ello a “tirar” más aún. Uno de los principales motivos por el que el perro tira de la correa es para poder acercarse a aquello que le resulta interesante, si nosotros dejamos con el flexi que se aleje de nosotros le estamos permitiendo que tire y no ejercemos ningún control sobre él. El perro se ve reforzado y recompensado por tirar y recibe más correa para seguir tirando; la misma presión que ejerce el “flexi” en sentido contrario le “obliga” a tirar con más fuerza para obtener “más cuerda”.
Yo apuesto por una correa de nylon de un metro y medio (incluso un poco más), con esta longitud le damos espacio suficiente para olisquear y explorar el entorno pero podemos mantener cierto control sobre él. En realidad la correa no debería ser más que un elemento de seguridad, creo que no debemos “dirigirle” ni “llevarle” de la correa si no que debemos enseñarle activamente a caminar a nuestro lado si ninguna tensión de la correa en los momentos que sea necesario y dejarle suficiente espacio para olisquear y satisfacer sus necesidades el resto del tiempo.
Por tanto una correa larga, un collar fijo y/o un arnés especial antitiro con la anilla en el pecho y una riñonera con golosinas es nuestro kit recomendado para un paseo tranquilo y seguro.

jueves, 29 de julio de 2010

Programa de prevención de ataques de perros

En EEUU llevan mucho tiempo aplicando estos programas de prevención de ataques de perros...¿cuantos niños más han de sufrir y/o morir para que nuestro gobierno se decida a aplicar este tipo de medidas educativas-preventivas?
Este VIDEO es un ejemplo


Reevisión de la epidemiologia de los ataques de perros a personas y medidas de prevención para evitar mordeduras


El problema de comportamiento más importante, en términos de frecuencia y consecuencias para las personas y para el bienestar animal, son las agresiones caninas (Fatjó et al., 2007). Los expertos recalcan que muchos de los ataques se podían haber prevenido (De keuster et al., 2006; De Munnynck, 2002; Mills 2003).


Las mordeduras de perros son un problema real?


Las mordeduras de perro son un grave problema de salud y seguridad pública. En Estados Unidos, más de la mitad de los niños hasta 12 años informarán que han sido mordidos por un perro alguna vez (Spiegel, 2000). En el Reino Unido, 1 persona de cada 100 necesita atención médica a causa de un mordisco (Overall & Love, 2001). Otro país, como Bélgica, tiene una frecuencia anual de 22 mordeduras por cada 1000 niños (De keuster et al., 2006), y los Países Bajos más de 136.000 incidentes suceden anualmente (Cornelissen & Hopster, 2009).

Los datos muestran que la agresividad es invariablemente el problema de comportamiento más consultado a los especialistas de comportamiento de pequeños animales (Beaver 1999).


A quién muerden los perros?


En un estudio realizado en Aragón, se registraron un total de 4.186 incidentes relacionados con mordeduras de perro en 9 años (1995-2004). En el 30% de los casos las víctimas eran niños de entre 0 a 14 años, y el riesgo de ser mordido en este grupo era 3 veces superior a las personas mayores de 15 años.

Diferentes estudios representan dos patrones de localización de las heridas según la edad de la víctima. Las víctimas mayores de 14 años tienen un riesgo mayor de ser mordidos en las extremidades (Benson et al., 2006), mientras que los niños presentan un mayor riesgo de ser mordidas en la cabeza y el cuello, especialmente entre los 0 y 4 años ( Rosado et al., 2009).


De quién eran estos perros? Eran perros "de calle"? Se trataba de perros "salvajes"?


El 97% de los perros del estudio de Rosado et al (2009) tenían propietario, y en la mayoría de casos se trataba del propio perro de la familia (Benson et al., 2006; De Keuster et al., 2006; Schalamon et al., 2006).

En otro estudio realizado en España sobre 1.040 casos de agresión canina, el 38,55% de los perros mostraban comportamientos agresivos hacia miembros de su familia (Fatjó et al., 2007).

La literatura sugiere que la mayoría de niños son mordidos por el perro de casa después de haber estado interactuando con él (De Keuster et al., 2006).

Y no ha servido de nada la actual ley de perros potencialmente peligrosos para prevenir los casos de mordeduras?

No. De hecho, en un estudio en España se contabilizaron los casos de agresiones 5 años antes de la ley 50/1999 y RD 287/2002 y 5 años después, sin encontrar ninguna diferencia significativa. Es decir, la actual ley española no ha sido efectiva a la hora de proteger la gente de las mordeduras de perros. Además, del total de agresiones durante estos períodos (sin legislar y legislado), menos del 4% de los incidentes fueron provocados por las supuestas "razas peligrosas" que se encuentran en la lista (Rosado et al., 2007). En el mismo estudio, se comprobó que el Pastor Alemán es la raza con mayor incidencia de mordeduras, tal y como corroboran otros estudios (Schalamon et al., 2006; Rosado et al., 2007).

La idea de incluir las razas de "lucha y toma" en leyes BSL (Breed Specific Legislation, o Ley específica de raza) debido al uso original que se hacía se está volviendo obsoleta, gracias a los recientes descubrimientos que sugieren (Svartberg, 2006). Si os interesa este tema, encontrará más información estudiando el experimento Belayev.

Además, hay que tener en cuenta que la raza (el factor genético) es un factor poco fiable a la hora de predecir la agresividad, si lo comparamos con otros factores como el grado de socialización, el aprendizaje, y la salud física (Heath, 2005).

Como muchos autores corroboran que las BSL que se aplican en otros países tampoco son efectivas (Ledger et al., 2005; Collier, 2006; Kuhne & Struwe, 2006), está aumentado el apoyo a las leyes nBSL (Leyes No específicas de raza, que regulan la tenencia responsable de los propietarios sin tener en cuenta la raza del animal) (Sacks et al., 2000; Global & Love, 2001; Ledger et al., 2005; De Keuster et al., 2006; Schalamon et al., 2006).


Qué puede llevar a un perro a morder un miembro de su familia?

Un estudio de 1078 casos a los Países Bajos muestra que el 90% de casos en que un perro muerde a un familiar, éste estaba interactuando con el perro (Cornelissen & Hopster, 2009).

La mayoría de problemas de comportamiento de los perros (incluida la agresividad) son ocasionados (al menos al principio) por conductos totalmente normales y funcionales para los perros (Mills, 2003). Por ejemplo, manipular el perro de una forma aversiva causa una gran proporción de casos de mordeduras (Bamberger & Houpt, 2006; Fatjó et al 2007).

Actualmente hay estudios que sugieren que la mayoría de agresiones dirigidas al propietario están más relacionadas con el miedo que con la dominancia (Bamberger & Houpt, 2006).
Me gustaría hacer un comentario sobre este último punto. Una de las autoras del artículo citado, Katherine A. Houpt, es la autora de uno de los libros de referencia en etología, el Domestic Animal Behavior, con 4 ediciones. En este libro se dice, por ejemplo, que si un perro gruñe o muerde al propietario si éste se acerca a su lecho se trata de un caso clarísimo de dominancia. En el mismo libro, y cito textualmente, la agresividad dirigida al propietario se basa en la hipótesis de que el perro se considera a sí mismo (y el perro es un macho en la mayoría de casos) dominante sobre los humanos. Aunque el libro menciona que hay dos causas por las que un perro puede morder a su propietario, la dominancia y el miedo, se deja muy claro que, y vuelvo a citar textualmente, todos los perros parecen buscar un lugar más elevado en la jerarquía. La agresividad causada por el miedo no se menciona más en la agresión dirigida a los propietarios y queda relevada únicamente a la agresividad por dolor que se presenta al veterinario.

Explico esto por que encuentro muy interesante que una autora a la que claramente considera a los perros animales dominantes, en permanente estado de alerta para poder ganar una posición en la jerarquía de la familia, empiece a citar en sus artículos que la dominancia no explica la mayoría de casos de agresiones, sino todo lo contrario. Es el miedo al propietario, el miedo a los gritos, a los castigos, el miedo a que lo traten mal lo que hace que un perro se sienta entre la espada y la pared, y muy a su pesar tenga que mostrar comportamientos agresivos hacia esa persona que lo intimida y no le deja tranquilo. Los perros siempre intentarán evitar los conflictos. La confrontación en la mayoría de casos siempre la empieza una persona.


¿Por qué los niños? No es verdad aquello de que "los perros les gustan los niños?"

La mayoría de accidentes suceden dentro de casa e involucran a niños menores de 7 años mordidos por el propio perro de la familia (Lakestani et al, 2006; Schalamon et al., 2006). Además, la gran mayoría suceden los meses de verano (Schalamon et al., 2006; Rosado et al., 2009), coincidiendo con las vacaciones escolares y a menudo con el menor control de los padres.

Según un informe de la American Veterinary Medical Association (AVMA, 2001), es el propio comportamiento natural de los niños (correr, gritar, presionar, movimientos rápidos e inesperados, mantener el contacto visual ...) lo que les hace susceptibles a ser mordidos por un perro.
Acercarse al perro mientras está comiendo o sorprenderlo mientras está durmiendo parecen ser los desencadenantes de más del 86% de estos accidentes. En la mayoría de casos no había ninguna supervisión por parte de un adulto (Kahn et al., 2003).

Si los comportamientos inapropiados de los niños son tan frecuentes, incluso nos podríamos sorprender de que no haya más casos de mordeduras. Además, si la mayoría de las mordeduras son infligidas por perros "normales" que expresan una reacción "normal" provocada por el miedo, todas las intervenciones destinadas a cambiar el comportamiento del perro, en lugar de cambiar el comportamiento de la persona involucrada, estarán condenadas al fracaso (Wilson et al., 2003).


¿Y qué podemos hacer para cambiar la situación? como podemos proteger a nuestros niños?

Educando. Como apuntaban Wilson et al., (2003), no se trata de cambiar el comportamiento natural del perro sino de enseñar a las personas, y sobre todo a los niños, a reconocer el lenguaje corporal de los perros ya respetarlos.

Los programas de prevención de mordeduras en las escuelas se están llevando a cabo desde hace décadas (Coleman et al., 2008; Global & Love, 2001). Ejemplos de programas en las escuelas a los que se les ha evaluado su efectividad para prevenir mordeduras en niños serían:

Barker (Be Aware, Responsible, and Kind, "sé consciente, responsable y amable") Dog Bite Prevention Program: realizado en escuelas de EEUU, tras la evaluación del programa se concluyó que los niños que habían asistido conseguían un nivel más elevado de seguridad a la hora de tratar con perros y sabían cómo reaccionar ante situaciones amenazantes ante un perro (Spiegel, 2000)

"Prevent-a-Bite" ("impide que te muerdan"): llevado a cabo en Sydney, consistía en una lección de 30 minutos dirigida a niños de 7-8 años. Los niños practicaban como acariciar un perro de forma correcta (pidiendo permiso, acercándose poco a poco, evitando el contacto visual, etc ...), qué hacer cuando se les acercaba un perro, etc ... Tras la evaluación, los niños que habían recibido estas lecciones mostraban apreciablemente un comportamiento mucho más prevenido que los niños que no habían asistido: al ver un perro se mostraban prudentes y el observado a cierta distancia. Los otros niños acariciaban el perro sin contemplaciones e intentaban excitarse, mientras que la mayoría de niños que habían asistido al programa sólo la acariciaban tras un periodo de atenta observación (Chapman et al., 2000).


"The Blue Dog" Bite Prevention Program ("El perro azul": programa de prevención de mordeduras). El objetivo del programa es enseñar a los niños ya los padres la manera segura de tratar con los perros en el ambiente familiar.Después de haber estado trabajando con el CD, los niños contestaban correctamente a las preguntas de los tests, demostrando lo que habían aprendido mediante el programa (Meints & de Keuster, 2009).


¿Y qué está haciendo aquí para prevenir las mordeduras de perros a los niños?

Desgraciadamente me ha sido imposible encontrar algún programa de prevención de mordeduras que se esté llevando a cabo en España, y viendo los resultados que se están obteniendo en otros países es una lástima ... Tampoco he encontrado ninguna asociación dedicada exclusivamente a la difusión de medios para prevenir mordeduras de perro.


Por este motivo, y para empezar a construir una montaña de granitos de arena con mi granito, me puse en contacto con Juan Orr, presidente de la organización DOGGONESAFE (EEUU y Canadá) dedicada a la prevención de mordeduras de perros y al apoyo de las víctimas. Desde aquí quiero expresar mi sincera gratitud a Juan Orr por su amabilidad y por ofrecerme parte de su material para que pudiera traducir al español y empezar a difundir su mensaje.


Si desea saber más sobre el programa de prevención de mordeduras BE A TREE (sé un árbol) de DOGGONESAFE, continúe leyendo el blog

Como se comenta en el artículo de este blog "Revisión de la epidemiología de los ataques de perros a personas y medidas de prevención para evitar las mordeduras", las mordeduras de perros, especialmente en niños, son un problema real y grave de la sociedad. Por este motivo, en muchos países se están llevando a cabo programas escolares de educación a niños para enseñarles maneras de estar más seguros cuando están rodeados de perros.

Gracias a la amabilidad de Juan Orr, presidente de la organización DOGGONESAFE (EEUU y Canadá) dedicada a la prevención de mordeduras de perros y al apoyo de las víctimas, Educación Canina puede presentar traducido al español material del programa escolar para la prevención de mordeduras de perro Be a Tree (Programa "sé un árbol"). Desde aquí agradezco a Doggone Safe su labor y la voluntad de difundir un mensaje de respeto a los perros como medio para proteger a los niños.

Be a Tree Program (Programa "sé un árbol")

El Be a Tree Program (Programa "sé un árbol") es una presentación basada en actividades interactivas y divertidas que enseñan a los niños cómo leer el lenguaje corporal de los perros y cómo actuar de forma segura con su perro o con perros desconocidos. Doggone Safe recomienda que no hace falta llevar ningún perro en las aulas para realizar este programa. El programa está administrado por la organización sin ánimo de lucro Doggone Safe, dedicada a la prevención de mordeduras de perro mediante la educación, y el apoyo a las víctimas de mordeduras.

El programa Be a Tree está disponible en todo Norte América y en todo el mundo. Aproximadamente 500.000 niños se han beneficiado de las lecciones aprendidas en el programa. Los presentadores pueden ser educadores caninos, educadores humanos, cuidadores de mascotas, veterinarios, profesores, y otros profesionales interesados en la seguridad infantil.

Este programa ha recibido el apoyo de organizaciones veterinarias como:

Ontario Veterinary Medical Association
Canadian Association of Animal Health Technologists and Technicians
Saskatchewan Association of Veterinary Technologists
Saskatchewan Veterinary Medical Association
Ontario Association of Veterinary Technicians


El mensaje principal de la presentación es "Sé un árbol" si un perro desconocido se acerca a ti o si cualquier perro se muestra demasiado nervioso o te hace sentir incómodo.


GRACIAS A MARIONA MONRÓS por pasarme esta información(y traducirmela desde el catalán).WWW.EDUCACIOCANINA.BLOGSPOT.COM

Y para los que siempre buscan las referencias científicas:
Referencias

American Veterinary Medical Association (AVMA). (2001). Task Force on canine aggression and human-canine interactions. A community approach to dog bite. Veterinary Medicine Today 218:1733-1749

Bamberger, M., Houpt, K.A. (2006). Signalment factors, comorbidity, and trends in behavior diagnoses in dogs: 1.644 cases (1991-2001). Journal of the American Veterinary Medical Association 229, 1591-1601

Beaver B.V. (1999). Canine Social behaviour. Canine Behaviour: A Guide for Veterinarians pp 137-199. WB Saunders Company: Philadelphia, USA.

Benson , L.S., Edwards, S.L., Schiff, A.P., Williams, C.S., Visotsky, J.L. (2006). Dog and cat bites to the hand: treatment and cost assessment. Journal of Hand Surgery 3, 468-473

Chapman, S., Cornwall, J., Richetti, J., Sung, L. (2000). Preventing dog bites in children: randomized control trial of an educational intervention. British Medical Journal 320: 1512-1513

Coleman, G.J., Hall, M.J., Hay, M. (2008). An Evaluation of a Pet Ownership Education Program for School Children. Anthrozoos, Vol 21 n(3): 271-284

Collier, S. (2006). Breed-Specific legislation and the pit bull terrier: are the laws justified? J. Vet. Behav. 1, 17-22

Cornelissen, J.M., Hopster, H. (2009) Dog bites in The Netherlands: A study of victims, injuries, circumstances and aggressors to support evaluation of breed specific legislation. Veterinary Journal Oct 28

De Keuster, T., Lamoureux, J., Kahn, A. (2006). Epidemiology of dog bites: a Belgium experience of canine behaviour and public health concerns. The Veterinary Journal 172, 482-487

De Munnynck, K., Van de Voorde, W. (2002). Forensic approach of fatal dog attacks: a case report and literature review. International Journal of Legal Medicine 116, 295-300

Fatjó J., Amat M., Mariotti V., de la Torre J. L., Manteca X. (2007). Analysis of 1040 cases of canine aggression in a referral practice in Spain. Journal of Veterinary Behavior, 2(5) 158-165 begin_of_the_skype_highlighting              2(5) 158-165      end_of_the_skype_highlighting

Heath, S. (2005). Why do dogs bite? Eur. J. Comp. Anim. Pract. 15, 129-132

Houpt, K, A. Domestic animal behavior for veterinarians and animal scientists Ames : Blackwell, cop. 2005, 4th ed.

Kahn, A., Bauche, P., Lamoureux, J., Dog Bites Research Team (2003). Child victims of dog bites treated in emergency departments. European Journal of Pediatrics, 162, 254-258

Kuhne, F., Struwe, R. (2006). Dangerous dogs in Berlin in comparison to the dog population - ways to reduce the dangerousness of dogs. Berl. Munch. Tierarztl. Wochenschr. 119, 445-455

Lakestani, N.N., Donaldson, M., Verga, M., Waran, N. (2006). Keeping children safe: how reliable are children at interpreting dog behavior? Proceedings of the 40th International Congress of the International Society for Applied Ethology, 233. ISAE committee: Cranfield University Press

Lang, M. E., Klassen, T. (2005). Dog bites in Canadian children: A five-year review of severity and emergency department management. Journal of the Canadian Association of Emergency Physicians, 7(5), 309-314

Ledger, R., Orihel, J.S., Clarke, N., Murphy, S., Sedlbauer, M. (2005) Breed specific legislation: considerations for evaluating its effectiveness and recommendations for alternatives. Can. Vet. J. 46, 735-743

Meints, K., de Keuster, T. (2009). Brief report: Don't kiss a sleeping dog: the first assessment of "the blue dog" bite prevention program. Journal of Pediatric Psychology 34(10): 1084-90

Mills, D.S., Levine, E. (2006). The need for a co-ordinated scientific approach to the investigation of dog bite injuries. The Veterinary Journal 172, 398-399

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martes, 25 de mayo de 2010

Cómo evitar que tu perro pida comida de la mesa

Esta es una estampa típica de una familia a la hora de comer: todos sentados en la mesa y el perro llorando o gimoteando, yendo de uno a otro e incluso saltando sobre la mesa para robar algo de comida… ¿te suena?
Pedir en la mesa es un comportamiento bastante común pero es bastante fácil de prevenir y corregir.
Para empezar debemos pararnos un momento a analizar por qué el perro pide comida de la mesa. Tenemos que entender que es un comportamiento aprendido (y muy, muy reforzado). Piensa por un instante cuantas veces le has dado un trocito de pan después de comer, o los restos de tu comida o incluso algo más sabroso…porque…pobrecito…¡¡¡mira que carita!!! Y si no lo has hecho tu (ya me extraña) puede que haya sido papa, o mama o la abuela a escondidas...Si, en todas las familias hay alguien que se salta la norma de NO DAR DE COMER DE LA MESA...en todas, incluso en la mía.
Cada vez que hemos hecho esto le hemos enseñado que puede conseguir algo, que pedir en la mesa va a tener su recompensa…tarde o temprano. Estamos reforzando sin darnos cuenta un comportamiento que no queremos que se repita (esto sucede muy a menudo).
Lo que normalmente ocurre es que pasado un tiempo ya no nos hace tanta gracia que nuestro perro se ponga “tan pesado” a la hora de comer, ya no es tan cachorro y su carita de pena no nos “convence” tanto. Normalmente, a estas alturas, ya tenemos un perro que pide comida de una manera bastante brusca, puede incluso ladrar, darte con la patas o subirse a la mesa a robar de nuestro plato… aquí es cuando tenemos un verdadero problema.
Conozco casos en los que los propietarios prefieren comer de pie, en una esquina de la cocina para intentar acabarse su plato completo. Es una verdadera pena que nuestra mascota pueda condicionar nuestra vida de una manera tan desagradable. Se supone que tenemos un perro para disfrutar de su compañía, no para que se convierta en nuestro enemigo y nos tenga todo el día “en jaque”.

Vamos a analizar un poco más en profundidad el asunto.
Si la conducta ha sido aprendida está claro que podemos prevenir ese aprendizaje. La regla es muy sencilla: NUNCA LE DES DE COMER DE LA MESA. Tan sencillo como difícil de cumplir… Tenemos que llegar a un acuerdo con el resto de la familia y asegurarnos de que esto se cumpla… si alguien, aunque solo sea una vez, le da de comer, volveremos a tener un problema, es más, el problema se hará más difícil de resolver.
Por supuesto que podemos darle los restos de nuestra comida, si queremos y estamos seguros que es adecuado para su dieta, pero pondremos esos restos en su plato, no se los daremos de la mesa. Asegúrate de consultar a tu veterinario que “comida humana” puedes dar a tu perro sin causarle problemas estomacales.
Una conducta aprendida también puede corregirse, utilizaremos un método llamado “extinción”, es decir, dejaremos de reforzar ese comportamiento que queremos erradicar. Volvemos a la misma táctica, implantaremos la misma norma en casa: NUNCA LE DES DE COMER DE LA MESA.
Las conductas aprendidas a base de refuerzos son fácilmente “olvidadas” si no se ven reforzadas. El perro dejará de pedir en la mesa si NADIE le da de comer en la mesa. Si algún miembro de la familia cae en la tentación y le da un “trocito pequeñito” porque “por una vez no pasa nada” no solo no podremos solucionar el problema sino que, en este caso, estamos creando un comportamiento muchísimo más fuerte. En terminología de psicología habríamos puesto el comportamiento “bajo refuerzo variable” y esto intensifica la respuesta.

Si toda la familia colabora y cumplimos nuestra regla de oro veremos que en dos o tres semanas el perro “se aburre” de pedir y deja de molestarnos en la mesa.
Esta técnica de extinción no funciona si el perro se ve reforzado por pedir en la mesa con otros “refuerzos secundarios” que no habíamos tenido en cuenta. Como puede ser la atención recibida por mal comportamiento. Este es un error bastante común de todos los que tenemos perro, creemos que “castigar” a nuestro perro va a corregir su conducta…nada más lejos de la realidad. Vamos a poner este caso por ejemplo: nuestro perro está deseando que le prestemos un poquito de atención, llegamos de la oficina y nos sentamos directamente a la mesa a comer. Pensamos que nuestro perro está pidiendo comida y comenzamos el “juego” el se acerca a ti y tu le empujas y le dices: basta ya, deja de molestar......El perro piensa...ya está, ya me está haciendo caso, ya estamos jugando, voy a repetirlo, mira: me acerco otra vez y mi dueño se levanta, me dice unas cuantas palabras (el dueño estaba gritando: déjame en paz, vete a tu sitio, no me molestes, el perro estaba entendiendo: bla bla bla bla bla). El perro solo ve: mi dueño se pone a perseguirme y a jugar conmigo… ¡¡¡qué bien!!!
Falsos mitos, falsas soluciones
En el adiestramiento tradicional se “intentaba” dar una explicación al comportamiento de pedir en la mesa basándose una vez más en la anticuada teoría de la manada o teoría de dominancia. Según esto el perro pedía en la mesa porque quería escalar posiciones en la escala jerárquica familiar y convertirse en el líder de la manada.
Para “corregir” el problema decían que bastaba con dar de comer al perro después de que nosotros hubiéramos acabado ya que el líder de la manada (nosotros) come primero y después comen los demás ¿de verdad creemos que el perro va a asociar esta complicada estratagema?
Ya hemos explicado porqué los perros piden comida en la mesa… es sencillo, les merece la pena, les hemos recompensado por ello. Creo que nada tiene que ver con manadas, jerarquías ni dominancias, se basa en uno de los principios básicos de la teoría de aprendizaje animal, el animal repite los comportamientos que se le han reforzado. Además, ¿no sería más sencillo no tener un perro hambriento mirándonos mientras nosotros comemos?


Basándonos en los métodos de la educación canina en positivo proponemos algunas maneras de solucionar el problema. Como ya hemos explicado anteriormente lo ideal sería dejar de reforzar el comportamiento pero además vamos a añadir la enseñanza del “comportamiento alternativo incompatible”, una de las técnicas más sencillas y seguras.
A tu sitio
Para enseñarle esta orden necesitamos una alfombra, manta o cama, unos cuantos trozos de comida y como siempre, dedicación y paciencia.
Comenzaremos practicando SIN comida en la mesa. De hecho, comenzaremos practicando simplemente con la mantita, en un lugar sin distracciones.
Utilizaremos la técnica de señuelo refuerzo.
• Con un trozo de comida en la mano, le guiaremos (poniendo la comida cerca de su hocico) acompañándole hasta la mantita.

• Cuando sus cuatro patas estén dentro de la manta, le diremos “MUY BIEN” y le daremos el trozo de comida.

• Repetiremos el proceso unas cuantas veces, guiándole con comida hasta que realice el ejercicio con fluidez.

• Le diremos: A TU SITIO, y le guiaremos con comida hasta la mantita (tal y como hacíamos anteriormente). Premiaremos cuando las cuatro patas estén dentro de la manta. Repetiremos el proceso unas cuantas veces.

• SIN comida en la mano, le diremos A TU SITIO y le guiaremos acompañándole hasta la mantita hacia el lugar adecuado. Premiaremos con la voz y con comida. Repetiremos el proceso unas cuantas veces.

• Si hemos seguido los pasos del ejercicio y practicado varias veces durante varios días es muy probable que a estas alturas el perro vaya entendiendo el comando.

• Le decimos A TU SITIO y señalamos su mantita (intentamos evitar la ayuda de acompañarle). Espera a que el perro llegue a su sitio, dile MUY BIEN cuando tenga las cuatro patas en la manta y dale el trozo de comida. Repetir hasta que lo haga con fluidez.

• Aumentaremos la dificultad del ejercicio esperando a que se tumbe al llegar a la matita (es muy sencillo, no hace falta que se lo pidas, es muy probable que lo realice por si mismo… si fuera necesario ayúdale guiándole con la comida a la posición de tumbado). A partir de ahora solo recibirá el premio si se tumba al llegar a su sitio.

• Cuando hayas conseguido que vaya a su sitio cuando se lo pidas podremos comenzar a enseñarle a que permanezca en su sitio quieto hasta que se le digamos.

• Pídele A TU SITIO y cuando esté tumbado en su mantita acércate y retrasa el momento de darle la comida cuatro o cinco segundos. Estamos iniciando el QUIETO. Si permanece tumbado, dile MUY BIEN y dale el trozo de comida.

• Asegúrate de que tu perro está quieto y tranquilo en esta posición. Repite el ejercicio.

• Pídele A TU SITIO, y cuando esté tumbado en su mantita pon la palma de tu mano frente su hocico. Quédate a su lado y no te muevas. Pídele que no se mueva por unos segundos, simplemente retrasa el momento de darle la comida. Dale un trozo de comida, felicítalo suavemente y utiliza una palabra para liberarlo (¡ALE!, ¡BIEN!).

• Repite este proceso varias veces hasta que tu perro tenga una respuesta fiable en el ejercicio.

• Poco a poco pídele que permanezca quieto por periodos más largos pero quédate a su lado.

• Cuando tu perro entienda el ejercicio, puedes empezar a moverte un poco. ¡Un paso hacia atrás será suficiente! Si tu perro se queda quieto con la orden, vuelve inmediatamente a su lado, prémiale y ¡ALE!

• Repite el punto anterior varias veces hasta que se quede siempre quieto tras la orden mientras te alejas. Al principio siempre debemos volver pronto al perro para felicitarle y premiarle.

• Aumenta paulatinamente la distancia y la duración y distracciones en el ejercicio.

Es muy importante que ayudes a tu perro a realizar el ejercicio con éxito (debes asegurarte de pedirle sólo lo que puede lograr).
No queremos confundirle o frustrarle si realizamos demasiados intentos sin éxito. Por eso, al principio, pídele poco (lo que sabes con certeza que puede realizar) e incrementa tus exigencias muy despacio. Si tu perro no logra lo que le estás pidiendo, vuelve inmediatamente al nivel en el que realizaba el ejercicio sin fallos. De esta manera nos aseguraremos de que el perro tome el ejercicio como una experiencia positiva.

Cuando tu perro haya aprendido a ir a su sitio y permanecer tumbado y quieto cuando tú se lo pides podrás comenzar a practicar en “situaciones reales”. Prepara la mesa, ponte un plato de comida y di “A TU SITIO”… es muy probable que tengas que ayudarle unas cuantas veces y guiarle con comida hacia su mantita pero con unas cuantas repeticiones seguro que consigues el objetivo.
Levántate a premiarle en su sitio cada pocos segundos, ve aumentando el tiempo que debe permanecer quieto paulatinamente.
Aumenta las dificultades invitando a la familia a realizar el ejercicio contigo y en poco tiempo podrás pedirle a tu perro que se vaya a su sitio y os deje comer tranquilos mientras el permanece tumbado y quieto entreteniéndose con un hueso o con su juguete tipo Kong (premios y refuerzos por realizar el ejercicios correctamente).

Aunque este ejercicio parece largo y complicado la experiencia nos demuestra que hay perros que lo “entienden” rápidamente y en una sola sesión.
Por supuesto mientras le estás enseñando este “comportamiento alternativo incompatible” a la hora de comer tienes que evitar que siga “pidiendo” en la mesa, te aconsejamos que le mantengas en otra habitación, le pongas su ración de comida para entretenerle, le des su juguete interactivo favorito, un hueso o su Kong relleno de comida y/o por lo menos NO REFUERCES este comportamiento. Recuerda: NADA DE COMIDA EN LA MESA, todos tenéis que cumplir este propósito, habla con la familia y los invitados en las comidas, inclúyeles en el proceso de enseñanza de vuestro perro.

Cuando consigas que tu perro vaya a su sitio y permanezca tumbado tranquilamente mientras vosotros coméis tendrás unas comidas familiares mucho más tranquilas y tu perro estará también mucho más tranquilo y feliz (recuerda que está recibiendo refuerzos por cumplir lo que le hemos pedido).

martes, 18 de mayo de 2010

¿Cómo conseguir que mi perro no salte sobre la gente?

Saltar sobre la gente parece que es inevitable, es su manera de saludar.
Los perros saltan porque nadie les ha enseñado a comportarse de otro modo y porque además han recibido refuerzos constantes por ese comportamiento. A todos nos gusta acariciar a un cachorro que salta sobre nosotros y nos lame la cara... ¿por qué no nos gusta tanto cuando crecen y tienen el mismo comportamiento?
En el adiestramiento tradicional “trataban” este problema dando un rodillazo al perro cuando saltaba o ahorcándole con el collar de ahogo hasta que se rendía (o quedaba sin respiración) y se sentaba o le cogían de las patas delanteras y le apretaban hasta que decidieran soltarse y sentarse. Es evidente que este tipo de castigo no solo no enseña nada al animal sino que además de producirle dolor puede tener varios efectos secundarios, entre ellos, la agresividad hacia las personas. Una vez más insistimos en que los perros aprenden por asociación; si cada vez que se acercan a una persona para saludarla, esta persona le recibe con castigo y le produce dolor, ¿qué aprenderá el perro?... efectivamente: los humanos le producen dolor y por tanto debe protegerse de ellos ¿adivina como lo hará?

Podemos enseñarle a nuestro perro a no saltar sobre la gente para saludar de una manera sencilla siguiendo las pautas de la educación canina en positivo. Tenemos que reforzar intensamente el comportamiento alternativo incompatible con saltar, es decir, que se siente. Afortunadamente el sentado es el ejercicio más sencillo de todos y nos sirve para evitar muchos de los comportamientos indeseados.
Esta técnica se denomina contracondicionamiento. El perro no puede saltar y sentarse al mismo tiempo, por tanto vamos a centrarnos en fijar primero el comportamiento de sentado.

SIENTA

Esta orden puede ser muy práctica ya que te puede ayudar a controlar a tu perro cuando lo necesites. Lo ideal sería pedirle a tu perro que se siente antes de prestarle atención, darle comida, un premio o un juguete…

Como practicar:

• Practica en un lugar tranquilo, sin distracciones.
• Sujétale con la correa cerca de ti y enséñale que tienes un premio o juguete en la mano.
• Cuando el perro preste atención, mueve esa mano hacia arriba y hacia la cola del perro.
• El perro se tendrá que sentar para seguir tu mano con su mirada.
• En el instante que se siente, dale el premio.
• Repite ese proceso varias veces. Una vez que tengas claro que siempre puedes lograr que el perro se siente, añade el comando “SIENTA” antes del movimiento de tu mano.
• Practica varias veces al día.
• Poco a poco modifica el entorno, por ejemplo: practica sin correa, en otra habitación, en el coche, en el jardín o parque, etc.

IMPORTANTE: No toques al perro, no “le sientes” tú y no pierdas la paciencia.
Al empujarle hacia el suelo, podrías lastimarle la columna, y lo más importante: no ayudarías en absoluto a que el perro aprenda a sentarse por su propia voluntad.

Cuando el perro hay aprendido a sentarse cuando se lo pedimos trabajaremos para que mantenga la posición algún tiempo es decir, le enseñaremos la orden de quieto.

QUIETO

Este ejercicio es fundamental para controlar a tu perro en situaciones peligrosas, así que debemos sentar las bases de un aprendizaje sólido.

Practicando la orden

Primera fase:

• Empieza desde la posición de sentado. Puedes también practicar desde otras posiciones.
• Asegúrate de que tu perro está quieto y tranquilo en esta posición.
• Pon la palma de tu mano frente la nariz del perro. Quédate a su lado y no te muevas. Pídele que no se mueva por unos segundos (¡Quieto!), simplemente retrasa el momento de darle la comida. Dale un trozo de comida, felicítalo suavemente y utiliza una palabra para liberarlo (¡ALE!, ¡BIEN!).
• Repite este proceso varias veces hasta que tu perro tenga una respuesta fiable en el ejercicio.

Segunda fase:

En resumen esta segunda fase pretende conseguir la siguiente ecuación:
Orden ¡QUIETO! + ayuda con la mano = quieto + comida y ¡ALE!

• Poco a poco pídele que permanezca quieto por periodos más largos pero quédate a su lado.
• Cuando tu perro entienda el ejercicio, puedes empezar a moverte un poco. ¡Un paso hacia atrás será suficiente! Si tu perro se queda quieto con la orden, vuelve inmediatamente a su lado, prémiale y ¡ALE!
• Repite el punto anterior varias veces hasta que se quede siempre quieto tras la orden mientras te alejas. Al principio siempre debemos volver pronto al perro para felicitarle y premiarle.
• Aumenta paulatinamente la distancia y la duración y distracciones en el ejercicio.

Es muy importante que ayudes a tu perro a realizar el ejercicio con éxito (debes asegurarte de pedirle sólo lo que puede lograr).
No queremos confundirle o frustrarle si realizamos demasiados intentos sin éxito. Por eso, al principio, pídele poco (lo que sabes con certeza que puede realizar) e incrementa tus exigencias muy despacio. Si tu perro no logra lo que le estás pidiendo, vuelve inmediatamente al nivel en el que realizaba el ejercicio sin fallos. De esta manera nos aseguraremos de que el perro tome el ejercicio como una experiencia positiva.

Práctica sienta y quieto en distintos entornos y refuerza siempre con comida. Comienza a practicar estos ejercicios en los lugares en lo que necesitamos aplicarlo, es decir, en la puerta de casa (donde saluda las visitas) y durante los paseos cuando pasa alguien a nuestro lado.

Ahora podrás comenzara practicar el siguiente ejercicio ANTISALTO:

- Incítale a subir, abre los brazos y golpéate el muslo para animarle a subir. En cuando se suba encima de ti dile: “AH AH” (nuestra señal de no refuerzo, es decir, le explicamos que con ese comportamiento no va a recibir ninguna atención ni refuerzo) y permanece quieto, no le cojas las patas, no le mires, no hagas nada, simplemente espera. El perro “probará” otra manera para obtener tu atención y es muy probable que tras un par de saltos pruebe a sentarse… FELICITALE con efusividad y dale un trozo de comida (si en este momento vuelve a saltar tienes que permanecer inmóvil y volver al comienzo del ejercicio).

- Si no se sienta, puedes pedírselo, para eso hemos estado trabajando la orden de sentado y quieto antes de empezar este ejercicio.

Repite el ejercicio varias veces, el objetivo es conseguir que tu perro no salte encima de ti por mucho que le incites. Con unas cuantas repeticiones tu perro aprenderá que cuando le incitas para saltar lo mejor que puede hacer es sentarse para recibir tu atención, tus caricias y por supuesto un trozo de comida.
Con este ejercicio estaremos preparando a nuestro perro para que no salte encima de la gente por mucho que lo incite (que siempre hay alguien que lo hace), practicaremos cuando sea necesario hasta conseguir nuestro objetivo.

El siguiente paso será enseñarle a no saltar sobre el resto de la gente, para eso tenemos que sentar una regla inquebrantable: NADIE puede acariciar a nuestro perro si este no tiene las cuatro patas en el suelo. Si una de cada diez personas permite a tu perro que salte sobre él y le refuerza por ello, el comportamiento continuará repitiéndose, es más, lo hará con mayor intensidad.

Los perros aprenden de manera bastante rápida y segura a no saltar sobre su propietario pero les cuesta un poco generalizar este comportamiento con el resto de las personas.

Para este ejercicio necesitamos la colaboración de varias personas, así que organiza una sesión de entrenamiento con tus amigos.

Cada persona entrará en casa y realizará el mismo ejercicio anti-salto que te proponíamos al principio. Suena el timbre, la persona entra y le incita a saltar para saludar, cuando lo haga le dará la señal de no refuerzo: ah, ah y permanecerá inmóvil hasta que se siente. Felicitaciones, caricias y comida por sentarse. Repetirá el ejercicio 10 veces. Las primeras repeticiones es probable que el perro salte pero poco a poco irá disminuyendo su excitación y entusiasmo (saludar diez veces a la misma persona no es tan divertido) y sin embargo siempre será reforzado por sentarse. Después de varias repeticiones el perro se sentará en vez de saltar sin necesidad de pedírselo.


Cuando la primera persona haya terminado sus diez repeticiones comenzaremos con nuestro segundo invitado. Al principio parecerá que el perro no ha aprendido nada ya que intentará saltar sobre la persona, paciencia, sigue el proceso del ejercicio y verás que a la tercera o cuarta repetición el perro se muestra más colaborador.

Realiza el ejercicio con la tercera persona, diez repeticiones… Notarás que cada vez es más sencillo, repite con cada invitado.
Cada vez pediremos al perro que permanezcamos tiempo en sentado y quieto antes de acariciarle y premiarle.

No te olvides de recompensar generosamente a tus invitados por su colaboración, puede que les necesites otro día.

Desafortunadamente no vale con una solo sesión de entrenamiento para consolidar el comportamiento… tendrás que practicar con cada persona que venga a casa, ten preparados premios de comida cerca de la puerta y pide a todas las visitas que colaboren en el proceso de enseñanza de tu perro. Si no vas tener visitas en varios días tendrás que invitar a tus amigos otra vez a una sesión de entrenamiento.

Este es un problema de comportamiento que necesita que dediques bastante tiempo y muchas repeticiones para conseguir extinguirlo. Haz de cada sesión de entrenamiento un momento divertido, un juego, un momento genial para pasar un rato agradable con tus amigos y con tu perro. Esta técnica da SIEMPRE resultado pero tienes que implicarte y realizar tantas repeticiones sea necesario, si abandonas antes de conseguir el objetivo… seguirás teniendo un perro incontrolable que salta sobre las visitas y como consecuencias… cada vez tendrás menos visitas.

ESPERA

Practica también este otro ejercicio, enséñale a tu perro a que espere sentado y quieto para recibir las visitas.



1. Acércate a la puerta.

2. Di claramente “ESPERA”. PREMIALE

3. Pídele “SIENTA” y “QUIETO”. PREMIALE.

4. Abre la puerta mientras permanece en quieto. PREMIALE

5. Si se mueve, si se levanta, debes cerrar la puerta.

6. Repite los pasos 2 y 4.

7. Abre la puerta solo si tu perro permanece quieto y tranquilo. Puede que necesites varios intentos para conseguirlo.

8. Cuando puedas abrir la puerta sin interrupciones dale a tu perro la señal de liberación (“ya” o “libre”) y déjale que cruce la puerta o salude al invitado.

9. Debes practicar este ejercicio a diario, cada vez que abras la puerta. Este ejercicio funciona especialmente bien cuando el perro tiene una gran motivación por cruzar la puerta (para ir al parque, para recibir una visita…)

10. Es muy importante que utilices el comando “ESPERA” antes de pedirle que se siente y se quede quieto. El perro aprenderá a predecir el segundo comando y solo con pedirle “ESPERA” se sentará y estará quieto hasta que tu le permitas cruzar la puerta o saludar.

Practica el ejercicio de sentado y quieto y saludar sin saltar ahora durante los paseos, puede que vuelvas a tener que pedir la colaboración de tus amigos o intentar el ejercicio en situaciones reales y pedirle sentado y quieto para permitirle saludar a la gente que encuentres durante el paseo.

miércoles, 12 de mayo de 2010

No me gusta Malas Pulgas

NO ME GUSTA "Malas Pulgas"
Estupendo artículo de Jaime Vidal (Santi)
Estimados señores de Cuatro y Boca Boca :

Hoy 30 de abril de 2010 es un gran día para los perros, lo cual me hace tremendamente feliz. Es como si estuviera en un sueño. Ni en el mejor de ellos pude soñar que por fin en España, una televisión nacional nos iba a regalar un programa tan didáctico ...y necesario como el que empiezan a emitir esta noche. Un programa que reunirá frente al televisor a toda la familia y podré por fin mostrar a mi hija de 6 años cosas y valores tan necesarios para ella en su formación personal como la interacción correcta con los animales. Es sabido por todos que ,en psicología, los
niños muchas veces ensayan sus interacciones con las personas en su adultez interaccionando con animales, aspecto importante para que desarrollen el respeto, la empatía y el trato hacia los demás.
Mis siete perros también estarán impacientes frente al televisor.
Después de la polémica generada con otro programa que emite su cadena, “el encantador de perros”, con Cesar Millan como conductor, personaje de gran carisma televisivo, pero de gran pobreza en cuanto a técnicas para solucionar los problemas de comportamiento caninos con su apuesta llena de técnicas arcaicas y peligrosas para los perros y las personas, incluyendo el uso de la fuerza, el castigo y la imposición jerárquica.

Era del todo necesario enmendar el error de estas emisiones (más allá de éxitos comerciales) y qué mejor opción que apostar por un adiestrador joven, español, que remarcara la importancia del respeto y la amabilidad hacia los perros. Un adiestrador que nos explicara que los perros no
son malos, los hacemos malos, por nuestra aptitud agresiva y autoritaria hacia ellos, por nuestras caricias estresantes, equivocadas o por circunstancias traumáticas o de una socialización equivocada en edades tempranas, pero que pese a ello tienen una vida rica emocionalmente,
dispuesta si tienen oportunidad a mostrar siempre los sentimientos mas amables hacia los humanos.

Un adiestrador que tuviera experiencia, con conocimientos en neuropsicología canina, por ello le repugna acciones como suspender en el aire del cuello a un perro, las correcciones constantes y las amenazas, sabedor de que todo ello produce respuestas de miedo terribles, elevando los niveles de estrés tanto que el perro se verá obligado a defenderse de nosotros, o a quedar en un estado de “bajón” fisiológico denominado indefensión aprendida, resultado de haber agotado las reservas de noradrenalina, en una “ficticia calma” y por eso apuesta por tratar el fondo del problema, no se limita a “camuflar” los síntomas.

Necesitabamos que alguien nos diera lecciones de empatia, que nos explicara que cuando un perro se muestra agresivo, no es un problema de dominancia, ni que el perro sea así, sino que algo hemos hecho mal para llevar al perro a la necesidad de defenderse. Un programa didáctico que nos explicara qué lleva a los perros a esas acciones, y como prevenirlo o tratarlo también de manera amable.

Necesitábamos este programa para que viéramos como trabajar de manera correcta para tratar y prevenir sus problemas, ya que la educación canina hace años que evolucionó, siendo muchos los expertos que desaconsejan las técnicas aversivas.

Necesitábamos afirmaciones rotundas de que el miedo no es tirania, sino defensa. Un experto lo haría, así como decirnos que dicen otros expertos de este tema, lo que dicen los grandes maestros a nivel mundial como David Mech, padre de las teorias de la dominancia a nivel mundial, que reniega desde hace años de sus estudios iniciales, para descartar e incluso afirmar de la peligrosidad de estos planteamientos en nuestros perros, o las recomendaciones de la APDT en EEUU o de los veterinarios americanos que se posicionan en estos temas,a través de la Sociedad Veterinaria Americana del Comportamiento Animal (AVSAB)“ Recientemente, el periódico“Ciencia del Comportamiento Animal Aplicado” publicó los resultados de un estudio llevado a cabo durante un año por la Universidad de Pensilvania reflejando los riesgos del adiestramiento agresivo. Se comprobó que los “alpha rolls”, cuando los perros son tumbados a la fuerza y obligados a permanecer panza arriba, y los “dominance downs”, en los que los perros son obligados a echarse sobre sus costados, desembocan en respuestas agresivas al menos en el 25 por ciento del grupo estudiado. La AVSAB recomienda a los veterinarios no enviar pacientes a adiestradores que sean partidarios de la teoría de la jerarquía dominante y el adiestramiento confrontacional “

Al igual que en otros países, necesitábamos que se explicara al gran público lo desarrollado en “la semana de la Prevención de Mordeduras Caninas llevada a cabo en Estados Unidos, "Halifax, Nueva Escocia (PRWEB) 15 de mayo de 2009 . uno de los factores que ayudarían a evitar que parezca una epidemia pasaría por solicitar a los americanos que apaguen sus televisores. Un factor clave en el comportamiento agresivo en los perros es la forma en que son adiestrados. Los expertos se ponen de acuerdo al afirmar que las técnicas basadas en la dominancia utilizadas a menudo en populares programas incrementan el riesgo de agresión y los ataques de perros. Adina MacRae, Presidenta de Clicker Leash Co., “La mayoría de los perros muerden por miedoy las técnicas que vemos en la mayoría de programas de televisión están destinadas a suprimir comportamientos indeseados con tácticas atemorizantes”. Señala la incongruencia que se presenta a menudo cuando la gente trata de desarrollar un rol “alfa” en vez de cuidar de sus animales de compañía y que provoca que éstos se defiendan”.
Necesitábamos una explicación sobre como exponer gradualmente a un perro a un problema, información sobre las asociaciones que crean los perros al aprender y como convertir algo terrible para ellos en algo agradable…

Necesitábamos que alguien en la tele mostrara a nuestros niños precisamente que esa manera de actuar no es la correcta, que debemos ser amables con los perros, que no son un juguete, el deber de comprenderlos, por eso no hay que asustarlos, incomodarlos, estrujarlos etc. Y enseñarlos la rica vida emocional de los perros y como gestionarla.Que no debemos abalanzarnos sobre ellos, que debemos manejarnos de manera tranquila, no molestarles cuando descansan,

…… pero SONÓ EL DESPERTADOR ¡!!!!
NO ERA COMO UN SUEÑO, ESTABA SOÑANDO!!!!

Y que encontré en la realidad? Un programa de tiranos, bestias corruptas de cuatro patas a las que debemos tratar como animales. Suerte que en esta película contamos con un protagonista hibrido entre Steven Segal y Aguila Roja, presto a amenazar, a inmovilizar, a tener una aptitud todo lo chulesca que sea necesario, si hay que colgar del cuello alzando al animal de manera brusca, para subirlo a una mesa, se hace. A toda costa hay que parar la conspiración Judeo Masónica de los perros en contra de los humanos! “ No debeís nunca pedirles las cosas por favor!!! “ Nos enseñó como usar el cuerpo a modo de amenaza constante, gestos bruscos, a impedir que escapen los tiranos , sin duda cual experto en artes marciales como cualquier superhéroe que venga a dominar a los malos. Golpecitos en el cuello, tirones de correa constantes, retar de manera continua…”que son perros!!!”

Creo que mi hija no verá el programa. Tampoco le gustaría. Ella ya sabe como tratar a los perros.
Sus amigos no, aprenderán de Borja. Y el día menos pensado querrán someter a un perro. Y este les morderá. Luego diremos que era un perro dominante, cuando en realidad era un perro que se defendía… y muchos perros no morderán y perdonaran las continuas ofensas, pero habremos aprendido que hay que pisar a los demás para sobresalir en la vida. Habremos aprendido que la fuerza gana a la razón, que la imposición es lo que cuenta, si o sí hay que pasar por encima de lo que no nos parezca bien. Nunca descubriremos que la mejor manera de solucionar los conflictos es la empatía.

Creo que iré el próximo viernes al cine.
Siempre nos quedará “Como adiestrar a tu dragón” que sí explica valores de cómo solucionar la agresividad, un niño te lo muestra para acercarse y crear una amistad con uno de estos “malvados seres”. Este niño empieza a plantearse, que estamos haciendo mal para que ellos se muestren agresivos?.....Quizás si dejamos de hacerlo????????

Para acabar, he buscado pero no encuentro una palabra que pueda definir las siguientes acciones : pellizcar, molestar, amenazar, colgar, mostrarme brusco, imponer, dar tironcitos constantes de una cuerda que te sujeta del cuello, utilizar la fuerza para someterte y por último cuando estas terriblemente asustado obligarte por fuerza a ese estimulo que te genera pánico, produciendo un estado en el que se produjeron signos de ansiedad y temor, vocalizaciones de angustia, lucha, intentos de fuga,agresiones defensivas o redirigidas, respuestas deparalización/inmovilización, salivación, jadeo, micción, dilatación de pupilas, taquicardia i/o contracciones reflejas de la musculatura esquelética que originan temblores y otros espasmos musculares.…. Etc.

No la encuentro, me ayudan a encontrarla? Quizás deberíamos replantearnos lo que es aceptable o no en la vida y donde está la raiz de muchos de los problemas domésticos que tenemos en nuestra sociedad, más allá de los perros...

Artículo escrito por : Jaime Vidal ( Santi)
Educador Canino www.bluenitdogs.com

sábado, 6 de febrero de 2010

Paseando con nuestros perros de manera tranquila y relajada

Para todos los perros pero sobre todo para perros de razas grandes, el saber andar sin tensión en la correa es una cuestión de gran importancia y es una de las tareas que más problemas suele dar a los propietarios

Debemos descartar las falsas teorías y la “mitología canina” que intenta explicar un comportamiento tan simple con retorcidas explicaciones basadas en la teoría de la manada o la dominancia. El perro no tira de la correa porque sea el líder de la manada o sea dominante… TODOS los perros tiran de la correa si han aprendido a hacerlo, independientemente de si son “dominantes”, “sumisos”, de raza grande o pequeña…

Los perros tiran de la correa principalmente por dos motivos… porque nosotros les seguimos y porque su paso natural es muchísimo más rápido que el nuestro.

Cuando paseas con un perro con tensión en la correa estás, de alguna manera, enseñando al perro a que tire de la correa con más fuerza. El perro está siendo reforzado cada vez que tira, se mueve hacia donde quiere llegar y tú le sigues. El perro tira de la correa porque nosotros le seguimos…

Sin embargo tirar de la correa es algo muy incómodo, tanto para ti como para el perro. Esta tensión de la correa puede ponerle bastante nerviosos y comenzará a tirar con más fuerza, además de ladrar a personas y perros que pasen a su lado… Por supuesto esta tensión de la correa puede derivar en problemas de conducta bastante más graves como agresividad hacia otros perros y/o personas.

Si le enseñamos a caminar con la correa sin tensión nuestros paseos será mucho más relajados y agradables para el perro y para quien lo pasea. Si vamos de paseo con nuestro perro constantemente tirando de la correa y nosotros tirando a su vez para mantenerlo a nuestro lado y “peleándonos” el paseo no va a ser nada divertido ni relajante.

Los métodos tradicionales utilizaban el castigo para controlar los tirones de correa. Cada vez que el perro tiraba el adiestrador le daba un tirón seco y fuerte de la correa (unido al collar de pinchos y/o el de ahogo)… esto desencadenaba una espiral de “consecuencias negativa”. El perro comenzaba a asociar el paseo con una experiencia desagradable y tensa y por supuesto cada vez tiraba más de la correa (para intentar escapar de esos tirones). También solía ocurrir lo siguiente, el perro se acostumbraba al dolor producido por el tirón y prefería seguir tirando incluso soportando ese dolor… por lo tanto era necesario utilizar un castigo más fuerte cada vez… ¿hasta dónde somos capaces de hacer sufrir a nuestro perro antes de probar un método alternativo?
Otra consecuencia de estos tirones/castigo era la agresividad hacia personas y/o perros mientras iba atado con la correa… Los perros aprenden por asociación, si cada vez que ven una persona y/o perro y se intentan acercar a saludar reciben un tirón/castigo… ¿que aprenden?... muy sencillo, la asociación queda establecida: persona/perro = DOLOR. Por lo tanto, el perro intentará con ladridos (o métodos más fuertes como el mordisco) que esa persona o perro no se acerque (para no sufrir el tirón)… Quién pensó que el perro asociaría el tirón a un castigo por tirar se equivoco completamente. En vez de esto el perro asocia el tirón/castigo con la persona o perro al que intentaba acercarse.

Si le enseñamos a caminar con la correa sin tensión con métodos basados en la educación canina en positivo nuestros paseos serán mucho más relajados y agradables para el perro y para quien lo pasea.

Puede resultar una tarea difícil, por esta razón debemos practicar este ejercicio con regularidad.

Comenzaremos practicando en casa, un pasillo largo sería el lugar ideal. Es importante crear unas bases sólidas para fijar un comportamiento adecuado desde el principio.
Cuando hayamos conseguido buenos resultados en casa podemos comenzar a practicar en la calle. No lo haremos en el paseo normal hacia el parque sino que practicaremos en una acera sin distracciones y trabajaremos en esa misma acera hasta que lo realice correctamente.

Evidentemente tenemos que pasear con nuestro perro hacia el parque en algún momento del día… NO PRACTIQUES el ejercicio en ese momento… lo ideal sería ponerle un arnés anti-tiro para esos momentos, los puedes encontrar en diversos sitios en Internet.

Practicando la orden, primeros pasos, ejercicio de seguirte.

• Trabaja sin correa, si conseguimos que nuestro perro nos preste atención y camine a nuestro lado sin necesidad de correa será mucho más sencillo enseñarle a caminar sin tensión en la correa.
• Enséñale que tienes algo de comida (o un juguete) para captar su atención.
• Comienza a andar con paso rápido en una dirección, motivando al perro para que te siga. Cuando empiece a seguirte, dale lo que llevas en la mano.
• Poco a poco le pedirás que te siga durante más tiempo y en situaciones más difíciles.
• Repite este proceso varias veces al día. Si puedes motivar a tu perro para que te siga, habrás superado uno de los pasos más difíciles para que tu perro aprenda a caminar a tu lado sin tirar de la correa.


Correa suelta

En esta fase vamos a enseñarle que no puede haber tensión en la correa. A muchos perros se les ha enseñado (normalmente de manera involuntaria) que la tensión en la correa significa que puede ir más rápido y que nosotros le seguiremos. Es el momento de romper este esquema de aprendizaje para que el perro controle que no haya tensión en la correa.

• Sin desplazarte, dedica algunos minutos a que tu perro se mantenga con la correa a tu lado y vigila que la correa no esté tensa. Cada vez que tu perro no esté tirando de la correa, felicítale y dale un premio. Asegúrate de que no estás tirando o acortando la correa.
• Cuando tu perro se mantenga más frecuentemente a tu lado sin tirar de la correa, enséñale que llevas un juguete o premio, para que te preste más atención. Da un paso hacia delante motivando al perro para que te siga, si lo hace sin tirar felicítalo y dale un premio.
• Poco a poco incrementa el número de pasos, sigue motivándolo para que camine a tu lado sin tirar.
• Cuando tu perro responda seguro al ejercicio y se mantenga bien a tu lado, empieza a usar la palabra JUNTO o un chasquido con la lengua o una palmada en la pierna para asociarla al hecho de caminar a tu lado.
• Si tu perro, en cualquier momento del ejercicio, tira de la correa, para inmediatamente. Espera hasta que deje de tirar y cuando lo haga felicítalo y dale un premio.
• Continúa practicando.

Junto, caminar al lado sin tirar de la correa

Seguiremos practicando este ejercicio con lo que probamos en el apartado de la correa suelta. Ahora nos centraremos en conseguir que el perro camine a nuestro lado.

• Con el perro de la correa, enséñale que tienes algo en la mano que le resulte atractivo (un juguete o premio) para fijar su atención.
• Motiva al perro a acercarse a la mano en la que estás sujetando el objeto, dile “junto” (chasquido con la lengua o una palmada en la pierna) y empieza a caminar. Da un solo paso.
• Si tu perro camina a tu lado dale un premio o déjale jugar un momento con el juguete.
• Continua el ejercicio, da un paso más y si te sigue dale el trozo de comida.
• Ve aumentando el número de pasos que das antes de darle el refuerzo de manera gradual.
• Poco a poco ve retirando el premio por unos instantes. Si tu perro sigue quedándose a tu lado, felicítale y dale un premio.
• Podrás ir incrementando el tiempo en que no utilizas el premio.
• Si tu perro, en cualquier momento del ejercicio, tira de la correa, para inmediatamente, no reanudarás la marcha hasta que deje de haber tensión en la correa. También puedes probar a pararte y dar varios pasos hacia atrás cuando tire de la correa, queremos mostrarle que si se va muy rápido o tira de la correa no llega a ninguna parte, no vamos a reforzarle siguiéndole.
De igual manera, si tira en alguna dirección (porque haya algo en ese sitio que le llama la atención), puedes cambiar de sentido, de esta manera el perro entenderá que por mucho que tire no llegará más rápido.
Aún cuando hayas tenido que cambiar de dirección, es muy importante que le refuerces premiándole cuando deje de tensar la correa, dale un trozo de comida y continúa caminando, felicítale por hacerlo bien y después volver a probar en la dirección más difícil.
Cada dos o tres pasos puedes sentar a tu perro, de esta manera le mantendrás más pendiente de ti.







Paseando relajados

El salir de paseo con tu perro debe de ser una ocasión para los dos de relajaros y disfrutar. Es importante dejar a nuestro perro satisfacer sus necesidades de olisquear, de saludar a otros perros, de pararse a investigar algo que le resulte extraño, etc., y debemos hacerlo sin tensión en la correa. El perro no tiene que ir necesariamente pegado a nuestra pierna y mirándonos durante el paseo, puede ir un poco delante o un poco detrás si así lo desea pero lo ideal es que sea sin tirar de nosotros.
Para lograr este objetivo después de enseñar a tu perro a andar junto a ti sin tirar de la correa, pero además debes dejarle “ver mundo”, socializarse, olisquear, hacer sus necesidades…en definitiva, RELAJARSE...

Materiales necesarios para un paseo tranquilo

Una de las principales de la educación canina en positivo frente al adiestramiento tradicional basado en el refuerzo-castigo es la utilización de materiales y ayudas para el entrenamiento completamente distintas. El maletín de herramientas de ayuda para pasear con tu perro sería:
1- una riñonera para llevar premios de comida y tenerlos a mano para poder recompensar las conductas que queremos que se repitan,
2- una correa de nylon de un metro y medio (más o menos),
3- un collar fijo,
4- un clicker y premios de comida, juguetes…
5- un arnés antitiro,

En este tipo de entrenamiento desestima la utilización de materiales como el collar de ahogo o de puas, el “flexi” y el arnés tradicional, explicaremos a continuación los pros y contras de estos materiales.

Como ya hemos comentado anteriormente la educación canina en positivo se basa en la utilización de refuerzos positivos para conseguir los comportamientos deseados y NO UTILIZA NINGÚN TIPO DE CASTIGO AVERSIVO; Los collares de ahogo y de púas han sido utilizados en el adiestramiento tradicional para castigar al perro si tiraba de la correa o no caminaba a nuestro lado y para corregirle con castigo si no cumplía nuestras ordenes.
Uno de los motivos que nos llevan a evitar el castigo en la educación es que los perros aprenden por asociaciones. El perro puede asociar el dolor causado por el tirón de la correa a otra cosa de la que nosotros no somos conscientes. Por ejemplo, pasemos con el perro y éste ve otro perro en la acera de enfrente. Nuestro perro tira para acercarse (para saludar, para olisquear…simplemente por curiosidad) y nosotros de damos un tirón de la correa para corregirle. Puede que el perro aprenda a no tirar de la correa (lo dudo) pero también puede que asocie el dolor a la presencia de otro perro y empiece a sentirse “receloso” ante la presencia de ellos. Si repetimos este tipo de castigo bastante a menudo es más que probable que nuestro perro acabe mostrando agresividad hacia otros perros y sea cada más difícil sacarle de paseo. Hemos explicado con anterioridad los problemas que pueden derivar de este tipo de collares.



Nuestra propuesta frente a los collares de castigo y los arneses tradicionales (que incluso pueden “ayudar” a tirar más a nuestro perro) es el arnés antitiro o de tiro por delante. Este tipo de arnés está basado en el diseño de los cabezales de los caballos pero puesto en el pecho del perro. La anilla por la que sujetamos la correa se encuentra en el pecho del perro, esto hace que cuando el perro tira demasiado su cuerpo tienda a girarse y no pueda continuar tirando. Es muy eficaz y no produce ningún tipo de dolor ni malestar al perro. No es necesaria ningún tipo de habituación (como los cabezales o halties para perros) ya que funciona desde el mismo momento que se lo colocamos al perro. Más información sobre este tipo de arneses en www.pdtspain.com

También cuestionamos la utilización de correas tipo flexi ya que aparte de parecernos realmente peligrosas a la hora de controlar al perro ante reacciones de agresividad o miedo, los flexis , por definición, ayudan al perro a estar lejos de nosotros y le enseñan a “tirar” más aún. Uno de los principales motivos por el que el perro tira de la correa es para poder acercarse a aquello que le resulta interesante, si nosotros dejamos con el flexi que se aleje de nosotros le estamos permitiendo que tire y no ejercemos ningún control sobre él. El perro se ve reforzado y recompensado por tirar y recibe más correa para seguir tirando; la misma presión que ejerce el “flexi” en sentido contrario le “obliga” a tirar con más fuerza para obtener “más cuerda”.

Creemos que una correa de nylon de un metro y medio (incluso un poco más) es la manera más adecuada para pasear al perro. Con esta longitud le damos espacio suficiente para olisquear y explorar el entorno pero podemos tener más control sobre él. En realidad la correa no debería ser más que un elemento de seguridad ya que creemos que no debemos “dirigirle” ni “llevarle” de la correa si no que debemos enseñarle activamente a caminar a nuestro lado si ninguna tensión de la correa en los momentos que sea necesario y dejarle suficiente espacio para olisquear y satisfacer sus necesidades el resto del tiempo.
Por tanto una correa larga, un collar fijo y/o un arnés especial antitiro con la anilla en el pecho podrían ayudarnos a pasear de manera tranquila y relajada con nuestros perros.

viernes, 9 de octubre de 2009

¿Cómo convivir en manada?

Empezaré diciendo que prefiero decir “familia” a “manada” ya que son los perros los que han de integrarse a la vida con los humanos y no al revés.
Vivir con varios perros puede resultar complicado, a veces caótico y estresante pero será divertido y agradable cuando sepamos como “controlar esa situación”.
Para conseguir un entorno de convivencia adecuada entre varios perros y humanos debemos de tener en cuenta las características y necesidades de ambas especies.
Para mí, más que una cuestión de liderazgo sobre la manada, es la responsabilidad de establecer y enseñar a respetar unas normas de convivencia básicas para la vida en común. Estas normas estarán basadas en la convivencia entre personas y no en las reglas de convivencia de las manadas salvajes de perros o lobos, aunque por supuesto se deben tener en cuenta las necesidades específicas de los perros para adaptarse a la vida con los humanos.
La clave de esta convivencia será “mantener la calma”, conseguir un entorno tranquilo es nuestra prioridad. Y por supuesto lo haremos basándonos en las técnicas de la educación canina en positivo. Ningún “lider de la manada” ni “padre de familia” debería imponer sus normas utilizando la violencia verbal o física.
Debemos tener control y manejar el entorno evitando las situaciones de conflicto.
Cuando varios perros conviven bajo el mismo techo suelen establecerse “jerarquías” entre ellos, la posición dentro de esta “manada” va variando y se estableciendo de manera gradual. Se crean tensiones, competitividad y problemas derivados del acceso a los recursos pero normalmente se resuelven sin mayor dificultad. Los humanos debemos ser conscientes de ello y respetar sus juegos y sus “señales de calma” evitando aumentar los problemas.
Nosotros, como personas debemos ayudar a “la manada” a vivir de la manera más armónica. Para ello vamos a proponer una serie de ejercicios que nos ayuden a evitar esos “momentos de conflicto” y “enseñarles las normas de convivencia”.

Para comenzar nuestro entrenamiento tenemos que trabajar con cada perro de manera individual, por lo que enseñaremos al resto del grupo a permanecer en otra habitación mientras trabajamos con uno solo. Suele surgir aquí el primer problema ya que por lo general siempre están juntos. Con ayuda de un kong (o cualquier juguete interactivo que dispense comida, huesos, etc) enseñaremos a uno de los perros a permanecer en otra habitación, separado del resto. Abriremos la habitación, le daremos el juguete y le cerraremos la puerta por unos segundos. Iremos aumentando gradualmente el tiempo que permanece solo y aumentando el número de perros que permanecen apartados del resto. También podemos ayudarnos de jaulas o “varikennels” si les hemos habituado con anterioridad a permanecer tranquilos y relajados en ellas.

-El primer ejercicio que propongo es “dar de comer juntos” (debemos de tener en cuenta las características de cada grupo y no realizar este ejercicio sin supervisión de un especialista si tenemos antecedentes de agresividad por la comida en alguno de los perros). Pondremos una buena ración de comida en nuestra riñonera e iremos dando una bolita de pienso a cada perro que nos ofrezca un “sentado”. No hace falta que nosotros le indiquemos “sit o sienta”, esperaremos a que lo ofrezcan de manera voluntaria y lo reforzaremos con comida. El perro que permanece en la posición de sentado sigue recibiendo refuerzos de comida y los que se levantan pierden ese refuerzo. No daremos comida al perro que intente quitársela a otro, salte o muestre otro comportamiento que no sea el de sentado. Practicaremos este ejercicio a diario y aumentaremos el tiempo que deben permanecer sentados para obtener el refuerzo, este ejercicio nos ayudará a conseguir nuestro siguiente objetivo: quietos en grupo
-Enseñaremos de manera individual a cada perro a permanecer “quieto” durante cierto periodo de tiempo. Trabajaremos el quieto como hacemos habitualmente pero utilizaremos al nombre del perro para indicarle cuando termina el ejercicio (esto facilitará enormemente el trabajo de “quieto” en grupo). Cuando consiga un “quieto” más o menos sólido de 15 o 20 minutos pudiendo alejarme cierta distancia, podré añadir otro perro al grupo de trabajo (con el que previamente habré trabajado también el quieto de manera individual). Cuando entreno el “quieto” con dos o más perros el nombre de cada uno será el indicativo para ese animal de poder levantarse. Reforzaremos con comida a los que permanecen en la posición y nos ayudaremos con el bloqueo corporal para mostrar a los demás que deben permanecer en la posición. Aumentaremos progresivamente el tiempo de espera en “quieto” hasta conseguir unos 30 minutos en grupo. El “quieto” en grupo es un ejercicio de control de impulsos muy efectivo y nos ayudará a conseguir “momentos de calma” en nuestra vida diaria. Estableceremos un “quieto en grupo” diario como norma variando el tiempo y el lugar de la casa donde lo realizamos.

-Otro ejercicio de control de impulsos es el de “esperar en la puerta”, vamos a enseñar a nuestros perros a sentarse y esperar nuestra señal para salir por la puerta uno a uno, ya que este suele ser uno de los momentos de tensión y conflictividad en la convivencia de un grupo de perros. Para ello, como hicimos en el ejercicio anterior, enseñaremos el comportamiento de manera individual. Nos situaremos delante de la puerta, daremos la señal de “espera” y abriremos un poquito la puerta, reforzaremos nuestro perro por permanecer quieto en sentando y le liberaremos con su nombre como señal para poder salir por la puerta. Podemos utilizar el bloqueo con el cuerpo para evitar que se nos escape o cerrar la puerta en caso de necesidad, pero lo ideal es trabajar aumentando la dificultad de manera paulatina y progresiva, premiando a nuestro perro por permanecer quieto. Iremos añadiendo perros al ejercicio hasta conseguir que todos esperen en la puerta y salgan uno a uno al escuchar su nombre. Practicaremos este ejercicio a diario, en diferentes momentos del día por supuesto y por supuesto variaremos el orden en que salen a la calle.

-De la misma manera que el ejercicio anterior les enseñaremos a esperar su turno para salir del coche.

-Otra de las normas básicas de convivencia entre varios perros es la de respetar a los humanos mientras están comiendo por lo que NUNCA les reforzaremos el “pedir comida” ofreciéndoles de nuestro plato mientras estamos en la mesa. Si somos consistentes en esta norma evitaremos muchos conflictos (y comeremos mucho más tranquilos sin todos los perros vigilando nuestros movimientos pendientes de “la miga que se cae”).

-Muchos de los problemas surgen por la competividad para obtener los recursos (comida, caricias, juegos…que ofrecen los humanos) por lo que vamos a realizar una serie de ejercicios par establecer unas normas de control y obtención de esos recursos.
Les enseñaremos la orden “deja” es decir: no cojas eso que tienes delante hasta que yo te lo diga y “suelta”, dámelo cuando yo te lo pida. Debemos trabajarlo de manera individual con comida y juguetes.


Ponle la mano llena de comida delante del hocico. Déjale olisquear e intentar cogerlo PERO no premies hasta que deje de mirar en dirección al premio. Cuando deje de intentar cogerlo le dices: Muy bien, toma (y si quieres puedes utilizar el clicker , lo haces sonar en el momento exacto en que aparta el hocico). Di claramente “toma y su nombre” antes de dejarle coger la comida (procura no dejar que la coja del suelo). Repite este proceso hasta que el perro se muestre seguro en el ejercicio. Cada vez tardará menos en apartar su hocico de la comida y esperar que digas su nombre para darle permiso para cogerlo. Cuando realice el ejercicio de una manera fiable puedes empezar a añadir la palabra “deja” antes de presentarle la comida. Recuerda, no es una orden, de momento tiene que aprender a asociar esta palabra a la acción de dejar la comida. El perro deberá dejar el objeto y cogerlo sólo cuando se lo digas (toma y su nombre), si no lo hace así repite los pasos anteriores. Ve aumentando progresivamente el tiempo que ha de pasar sin intentar coger la comida (retrasa el momento de hacer sonar el clicker). Puedes practicar también con la comida en el suelo, procura ser más rápido que él, que nunca consiga quitártela, tápala si es necesario. Practica este ejercicio muy a menudo. Un buen momento para podría ser la hora de la comida. Verás que en sólo unos días obtienes resultados. Puedes practicar este mismo ejercicio con el plato de comida, para enseñarle a esperar a que tú le digas su nombre para indicarle cuando puede empezar a comer y no se abalance sobre el plato mientras le pones la comida. Ve añadiendo perros al ejercicio cuando vayan aprendiéndolo de manera individual, premia a los que “esperan su turno” con comida y varia el orden en el que les dejas comer. Utiliza este ejercicio para darles la comida y para establecer un orden en la sesiones de juego.

-Otro ejercicio de control de recursos es el de enseñarle a “dejar de pedir caricias y mimos”. En demasiadas ocasiones la atención mostrada por los humanos se convierte en un recurso más que crea problemas de rivalidad y competividad entre los miembros del grupo de perros por conseguirlo. Ayudaremos a evitar estos conflictos si enseñamos a nuestros perros a “dejar de pedir mimos” cuando nosotros se lo decimos y a “esperar su turno de mimos y caricias”. Estableceremos una señal verbal como “ya vale” o “es suficiente” acompañada de su nombre para indicarle que las caricias van a cesar, ayudaremos con el lenguaje corporal a nuestro perro a entender que su turno de mimos termina y cesaremos la interacción con él (cruzaremos brazos y piernas y evitaremos el contacto visual). El perro se alejará de nosotros…premiaremos con un “muy bien” y unos cuantos mimos ese acierto y repetiremos el ejercicio. Cuando cada perro conozca el ejercicio de manera individual podremos empezar a trabajar de dos en dos e ir añadiendo perros al ejercicio. Les enseñaremos a esperar su turno de la misma manera, reforzando con comida su posición. Enseñaremos a practicar este ejercicio a las visitas para que la norma se generalice con todos los humanos.

-La llegada de visitas a casa suele ser otro de los momentos de conflicto entre el grupo de perros. El nivel de excitación de los perros se eleva demasiado y puede generar algún problema entre ellos. Enseñaremos a nuestros perros (primero de manera individual, luego en grupo) a sentarse al oír el timbre o en el momento de abrir la puerta y les ayudaremos a permanecer quietos en esa posición hasta que la visita entre y les salude dándoles un trozo de comida o una caricia para reforzar su posición de espera.

-Otro ejercicio de gran utilidad en la convivencia con varios perros es enseñarles a “ir a su sitio”. Les mostraremos de manera individual a reconocer su “sitio, su cama”, enseñándoles a permanecer allí hasta que se lo pidamos.

Espero que estos ejercicios puedan ayudarte a mejorar la convivencia con tu “familia canina” , si tienes alguna duda o necesitas más información sobre este aspecto puedes consultarme en virginia@pdtspain.com

sábado, 13 de junio de 2009

Cuadro de las contingencias

CUADRO DE CONTINGENCIAS

PONER QUITAR
BUENO R+ C-
MALO C+ R-

+Extinción

Refuerzo Positivo R+
La recompensa que se presenta después del comportamiento aumenta la probabilidad de que este comportamiento se repita en el futuro.

Refuerzo Negativo R-
Aumenta la posibilidad de que el comportamiento se repita. El comportamiento hace que finalice un estímulo aversivo.

Castigo positivo
Presentación de un estimulo aversivo cuando se da el comportamiento. Hace que el comportamiento disminuya la tendencia a repetirse en el futuro.

Castigo negativo
El castigo negativo consiste en la retirada de una recompensa cuando se da el comportamiento. Como castigo, hace que el comportamiento disminuya la probabilidad de repetirse en el futuro.

Extinción
Si un comportamiento no tiene consecuencias de ningún tipo, este comportamiento tenderá a extinguirse.

Pondremos ejemplos....

Condicionamiemto clásico- Condicionamiento operante

CONDICIONAMIENTO CLÁSICO
Descrito por Paulov.
Si un estimulo neutral es presentado antes de una respuesta refleja, el animal aprende a responder al primer evento en anticipación al segundo evento.





1.
……XXX……… E.C
…………XXX... E.I (comida)
………………XXX. R(salivación)

2.
……XXX……… E.C
…………XXX... E.I (comida)
……XXX…….... R(salivación)

3.
……XXX……… E.C
se omite E.I (comida)
……XXX………. R(salivación)

EJM: Parpadeo de ojos

-E.C Estimulo Condicionado
-E.I Estimulo Incondicionado
-R Respuesta
-XXX Momento en que aparece el estimulo o respuesta.

CONDICIONAMIENTO OPERANTE
Descrito por Skinner. El animal aprende a modificar su comportamiento según las consecuencias de este.
Ley de Thornike, Si la consecuencia de un comportamiento es agradable, el comportamiento tenderá a repetirse.

Existes bastantes diferencias entre condicionamiento operante y condicionamiento clásico, por citar alguna de ellas diremos que en el condicionamiento operante el animal tiene que ofrecer un comportamiento para que el estímulo sea presentado.

DIERENCIAS ENTRE CONDICIONAMIENTO CLÁSICO Y CONDICIONAMIENTO OPERANTE:

Diferencias: CONDICIONAMIENTO CLÁSICO CONDICIONAMIENTO OPERANTE
-Condicionamiento clásico:Un estímulo neurológico se convierte en reflejo asociado. Ejemplo: el sonido de la campana se asocia a la salivación.
-Condicionamiento operante:El aprendiz opera en el entorno y recibe una recompensa por determinada conducta. Ejemplo: el individuo acciona una palanca y recibe comida.
- Condicionamiento clásico:Es el reflejo. Una simple conducta innata, en la que se produce una respuesta inevitable ante una modificación de la situación ambiental.
-Condicionamiento operante: No es un reflejo, el sujeto debe realizar una actividad para obtener una respuesta.
-Condicionamiento clásico: Es una combinación de dos factores, estímulo y respuesta. La conducta es interna e innata.
-Condicionamiento operante: La conducta es externa ya que tiene un efecto sobre el mundo exterior al individuo. La relación de la conducta tiene un efecto que aumenta la probabilidad de que en condiciones similares vuelva a aparecer la misma.

martes, 9 de junio de 2009

Un poquito de historia

Las teorías modernas sobre el comportamiento animal comienzan con el trabajo de IVAN PAULOV (1849-1936), psicólogo ruso, Premio Nóbel. Durante sus investigaciones sobre la digestión de los animales, Paulov empezó a observar que los perros salivaban justo antes de poner la comida en sus bocas. Al principio pensó que los perros asociaban los asistentes, o el sonido al abrir la puerta cuando entraban, con la comida. Probó su teoría haciendo sonar una campana justo antes de dar de comer a los perros. Después de varias repeticiones, al hacer sonar la campana (sin presentar la comida), los perros salivaban. REFLEJO CONDICIONADO


THORNIKE (1874-1949)USA
Ley del efecto.
Sentó las bases de lo que hoy conocemos como condicionamiento operante. Sus estudios pretendían explicar los efectos que las diferentes consecuencias podrían tener en los nuevos comportamientos.
La ley del efecto dice que las respuestas que producen recompensas tienden a incrementar su frecuencia (…).
En uno de sus estudios metía un gato hambriento en una caja y controlaba el tiempo que tardaba en darle a la palanca que abría la puerta. Después ponía comida fuera de la caja y comprobó que el gato tardaba cada vez menos tiempo en dar a la palanca. La comida era un incentivo que aceleraba el proceso de aprendizaje.

WATSON (1878-1958)
Ponía más interés en el plano científico, en demostrar experimentalmente la teoría del comportamiento, dejando de lado los pensamientos y los sentimientos. Su experimento lo llevó a cabo con el pequeño Albert, un niño de 11 meses de edad al que condicionó una respuesta de miedo. Al principio Albert, que no tenía ningún miedo a las ratas, jugaba con ellas libremente. Después, cada vez que se acercaba o tocaba una rata, se presentaba un ruido muy muy fuerte a la vez (que le asustaba). Después de una semana el niño lloraba sólo con ver la rata, sin necesidad de presentar el ruido.
Albert generalizó su miedo a cualquier objeto blanco, incluidos un perro, un conejo y una máscara de Santa Claus.
El trabajo de Watson nos puede ayudar a entender la dificultad del trabajo con perros extremadamente miedosos.

SKINNER (1904-1990).USA
Discípulo de Paulov y Watson. Skinner demostró que podía modificar el comportamiento de las ratas dependiendo si les daba comida o descargas eléctricas al presionar una palanca. En 1938 publicó “El comportamiento de los organismos” que define el condicionamiento operante.
El CLICKER es un refuerzo condicionado secundario descrito por Skinner en 1951 en un trabajo llamado “Como enseñar a los animales”.

EN LA PRÁCTICA
En 1938, Marion Kruse era ayudante del laboratorio de Skinner. Un día fue mordida por una rata, yendo a curarse conoció a un estudiante de psicología Keller Breland y se casaron en 1941. Skinner y los Breland como entrenadores trabajaron para la NAVY americana en el “Proyecto Pelícano”, en 1942 desarrollaron un procedimiento para enseñar a palomas a guiar proyectiles de bomba.
En 1943 fundaron “Animal Behavior Enterprises”, entrenando a cientos de animales para películas, anuncios, televisión…Mediante condicionamiento operante enseñaron a animales de diferentes especies a encender luces, jugar al baloncesto, tocar el piano, discriminación de objetos…
En 1951 publicaron “Psicología animal aplicada”, en las que explicaban como enseñar comportamientos específicos a animales utilizando el condicionamiento operante. Empezaron a trabajar con delfines para los Estudios Marinos en Florida y publicaron el primer manual para entrenadores de delfines.
Bob Bailey, zoólogo de la Universidad de Los Ángeles, empezó a trabajar con los Breland para desarrollar un programa de entrenamiento de delfines para la NAVY.
En 1965 Keller Breland murió y Bob Bailey y Maria Breland continuaron el trabajo de Animal Behavior Enterprise y se casaron en 1976. Han trabajado con más de 140 especies animales a lo largo de los años. Bob Bailey es conocido por aplicar un estimulo puente para alargar el tiempo entre la respuesta del animal y la entrega del refuerzo primario(normalmente comida), lo que ahora hemos dado en llamar clicker training. Todavia en la actualidad sigue impartiendo su famoso "Chicken camp" en el cual nos muestra a través del entrenamiento con clicker con gallinas todos los "misterios" del clicker training.
Skinner, Keller Breland y los Baileys son los verdaderos pioneros del entrenamiento de animales que conocemos hoy en día.
Karen Pryor también se ha encargado de popularizar el método de entrenamiento con clicker a través de cientos de seminarios por todo el mundo.

Este es un breve resumen...

sábado, 2 de mayo de 2009

Amabilidad ante todo

Amabilidad ante todo


por Melissa Alexander

Titulo Original: Kindness First



Original en : http://www.clickersolutions.com/



El artículo que se incluye a continuación apareció publicado en la revista Teaching Dogs. Al final de mis e-mails utilizo como firma la siguiente cita de Frederick W. Faber: "la amabilidad ha convertido más pecadores que el entusiasmo, la elocuencia o el aprendizaje". No cabe duda de que el teólogo del siglo XIX se estaba refiriendo a la conversión religiosa, pero a lo largo de mi vida esta cita me ha servido de inspiración en muchas situaciones, sobre todo a la hora de enseñar sobre perros y adiestramiento con el clicker a otras personas.



TODO MENSAJE NECESITA UN PÚBLICO RECEPTOR



Como profesores, queremos inspirar, informar y educar. No obstante, nuestra capacidad de influir trasciende las horas de clase. Cuando interaccionamos con alguien, está en nuestras manos cambiar una situación. Compartir el milagro del adiestramiento con el clicker es una experiencia excepcional. Sin embargo a veces es tan fácil verse involucrado en la importancia del mensaje que nos olvidamos de tener en cuenta las necesidades de la persona con la que estamos hablando.

Hace poco, una mujer entró en el foro de Clicker Solutions para comentar un problema. Estaba embarazada de siete meses y su querido Cocker Spaniel había empezado a asustarse de los niños pequeños y a ser agresivo con ello. ¿Qué podía hacer? Una mujer que estaba en el foro había pasado por la misma situación y, por desgracia, la historia no había tenido un final feliz por mucho que ella lo había intentado. Deseaba que esta mujer y su hijo no tuvieran que sufrir tanto como ella. "No es posible rehabilitar al perro sin poner a los niños en peligro", afirmó. "Es inútil". La mujer embarazada, comprensiblemente desconcertada, anuló su suscripción al foro.

Sinceramente, no sé si habría sido posible rehabilitar al perro o no. Desconozco la gravedad del problema y la dedicación o las destrezas de la mujer. Lo que sí sé es que la persona que le respondió tan sólo estaba pensando en los intereses de la mujer y del niño. Pero esa mujer nunca lo sabrá porque no llegó a escuchar el mensaje. Quien respondió estaba tan absorto en el mensaje que se olvidó de la persona en sí.



EL PRECIO DE "TENER RAZÓN"



Cuando alguien no escucha nuestro mensaje es muy fácil echar las culpas al oyente. Después de todo, tenemos la fuerza de nuestras convicciones. En último recurso sabemos que tenemos razón. Por desgracia, si "nosotros" tenemos razón, por definición "ellos" están equivocados, y hay pocas personas dispuestas a escuchar que no tienen razón. Se tapan los oídos, se cierran en banda y blindan los corazones. Puede que tener razón sea su única recompensa, pero puede resultar horriblemente solitaria.

Lo que sucede es que, incluso en el adiestramiento de perros, no es posible hablar de tener razón o no tenerla en los mismos términos que cuando hablamos de ver una situación en blanco y negro. Estamos ante una enorme extensión gris, sembrada de contingencias, condiciones y circunstancias. La realidad, más que dos extremos claramente definidos, es una totalidad continua en la que se suele encontrar casi todo el mundo. Una palabra de aliento basta para convencer a alguien para que siga adelante. Una palabra dura o sentenciosa (por mucho que "tenga razón") puede hacer retroceder a una persona.

Hace poco me embarqué en un nuevo proyecto en un taller de escritura. Llevaba varios meses dándole vueltas a una historia, y pasé varias semanas ordenando las piezas del rompecabezas de los distintos argumentos. Me entusiasmaba hablar con mi profesor sobre este proyecto. Pasado un tiempo, estaba lista para presentarlo. Las críticas fueron demoledoras. Mi profesor hizo una sincera evaluación del proyecto y sus críticas fueron muy precisas. Pero eso fue todo: ningún tipo de compasión, apoyo o comentarios ecuánimes. Eso me dolió y me enfadó. Le presenté la historia a otro profesor, y aunque hizo los mismos comentarios, luego invirtió el mismo tiempo en mencionar los aciertos y en comentar puntos en concreto "esta idea es muy buena. Sigue trabajándola". Uno se limitó a los hechos y a dar su opinión e hizo que perdiera la ilusión y que blindara el corazón. El otro fue un poco más amable y me alentó a que siguiera adelante y a que continuara trabajando.



CAMBIAR A OTROS, CAMBIARNOS A NOSOTROS MISMOS



No obstante, no todo el mundo es todo oídos y está ansioso por oír una palabra amable que le guíe hacia la tierra prometida. Algunas personas no sólo oponen resistencia al cambio, sino que llegan a defender enérgicamente un punto de vista contradictorio. A veces tenemos que tratar con personas que sabemos humildemente que no tienen razón, personas que a nuestro parecer se comportan de forma poco ética, inmoral, insultante o potencialmente peligrosa. Puede que esto sea cierto. Pero la amabilidad y la compasión puede cambiarnos.

Tenemos varias opciones si nos encontramos en una situación que nos incomoda:



* Evitar la situación o encontrar una solución alternativa que no contenga esos elementos que crean la tensión. Si la situación te resulta muy negativa, puede que esta sea la opción más adecuada. Personalmente no suelo participar en ciertos foros de debate porque las discusiones me ponen enfermo. El resultado es que las personas que participan en dichos foros y que puede que estén dispuestas a escucharme, al final no escuchan lo que tengo que decir. No obstante puedo ayudar a estas personas desde otros foros.
*
*
* Varía la situación para que sea lo más llevadera posible. De vez en cuando adiestro en una escuela tradicional cerca de donde vivo. No debato los puntos de vista con los miembros ni contradigo a los profesores de la escuela. Simplemente me limito a adiestrar y me marcho si la tensión es tal que nos molesta a mí o a mi perro. He hecho amistades en esta escuela y he aprendido bastante. Asimismo he conseguido varios clientes a través de los amos, ya que me suelen ver como una persona razonable y abierta.
*
*
* Esfuérzate en cambiar la situación actual. Sin duda alguna ganarás enemistades con este cambio. Céntrate en las soluciones de los problemas y no en las personas que están detrás de ellos. Defiende las soluciones que propones basándote en datos y en resultados, no en valores éticos o morales. Invierte tu energía en apoyar lo que crees y no en enfrentarte a lo que no crees.
*
* Crea una situación distinta que se amolde a tus requisitos.Esta es la solución más acertada si lo que quieres es encontrar a otras personas que piensen como tú. Mi amiga Debbie Otero y yo hemos creado el foro de debate de ClickerSolutions porque no nos satisfacía ningún foro al que estábamos suscritas.



Todas estas opciones tienen algo en común: exigen un cambio de comportamiento. No se puede cambiar a alguien que no está dispuesto a cambiar. Sólo puedes cambiarte a ti mismo: tu comportamiento, tus propuestas y tu punto de vista.



CONCLUSIÓN



No me dedico a convertir a la gente (sean pecadores o de otro tipo), pero anteponer la amabilidad me ha servido para lograr cambios positivos que nunca habría conseguido sólo con hechos, opiniones o llamamientos emotivos. Los cambios podían ser pasos de gigante, pequeños pasos o simplemente la semilla de una idea que esperaba ansiosa la combinación perfecta de sol y lluvia. Algunas veces, si había suerte, yo también cambiaba.

Melissa Alexander

mcalex@clickersolutions.com

Copyright 2003 Melissa C. Alexander

AUTOR

Melissa Alexander

E-Mail: mcalex@clickersolutions.com

Web: Clicker Solutions

Traducido por : Marcos Randulfe Sanchez

marcosrandulfe@hotmail.com



Traductor e Intérprete profesional, licenciado por la Universidad de Salamanca y Máster en Traducción e Interpretación por la Universidad de Bradford (Inglaterra). Especializado en traducción de textos sobre adiestramiento de perros y traductor entre otros del libro The Culture Clash de Jean Donaldson para KNS Ediciones. Trabajos para editoriales, organizaciones internacionales, asociaciones, agencias de traduccion y de seguimiento de noticias.