jueves, 29 de julio de 2010

Programa de prevención de ataques de perros

En EEUU llevan mucho tiempo aplicando estos programas de prevención de ataques de perros...¿cuantos niños más han de sufrir y/o morir para que nuestro gobierno se decida a aplicar este tipo de medidas educativas-preventivas?
Este VIDEO es un ejemplo


Reevisión de la epidemiologia de los ataques de perros a personas y medidas de prevención para evitar mordeduras


El problema de comportamiento más importante, en términos de frecuencia y consecuencias para las personas y para el bienestar animal, son las agresiones caninas (Fatjó et al., 2007). Los expertos recalcan que muchos de los ataques se podían haber prevenido (De keuster et al., 2006; De Munnynck, 2002; Mills 2003).


Las mordeduras de perros son un problema real?


Las mordeduras de perro son un grave problema de salud y seguridad pública. En Estados Unidos, más de la mitad de los niños hasta 12 años informarán que han sido mordidos por un perro alguna vez (Spiegel, 2000). En el Reino Unido, 1 persona de cada 100 necesita atención médica a causa de un mordisco (Overall & Love, 2001). Otro país, como Bélgica, tiene una frecuencia anual de 22 mordeduras por cada 1000 niños (De keuster et al., 2006), y los Países Bajos más de 136.000 incidentes suceden anualmente (Cornelissen & Hopster, 2009).

Los datos muestran que la agresividad es invariablemente el problema de comportamiento más consultado a los especialistas de comportamiento de pequeños animales (Beaver 1999).


A quién muerden los perros?


En un estudio realizado en Aragón, se registraron un total de 4.186 incidentes relacionados con mordeduras de perro en 9 años (1995-2004). En el 30% de los casos las víctimas eran niños de entre 0 a 14 años, y el riesgo de ser mordido en este grupo era 3 veces superior a las personas mayores de 15 años.

Diferentes estudios representan dos patrones de localización de las heridas según la edad de la víctima. Las víctimas mayores de 14 años tienen un riesgo mayor de ser mordidos en las extremidades (Benson et al., 2006), mientras que los niños presentan un mayor riesgo de ser mordidas en la cabeza y el cuello, especialmente entre los 0 y 4 años ( Rosado et al., 2009).


De quién eran estos perros? Eran perros "de calle"? Se trataba de perros "salvajes"?


El 97% de los perros del estudio de Rosado et al (2009) tenían propietario, y en la mayoría de casos se trataba del propio perro de la familia (Benson et al., 2006; De Keuster et al., 2006; Schalamon et al., 2006).

En otro estudio realizado en España sobre 1.040 casos de agresión canina, el 38,55% de los perros mostraban comportamientos agresivos hacia miembros de su familia (Fatjó et al., 2007).

La literatura sugiere que la mayoría de niños son mordidos por el perro de casa después de haber estado interactuando con él (De Keuster et al., 2006).

Y no ha servido de nada la actual ley de perros potencialmente peligrosos para prevenir los casos de mordeduras?

No. De hecho, en un estudio en España se contabilizaron los casos de agresiones 5 años antes de la ley 50/1999 y RD 287/2002 y 5 años después, sin encontrar ninguna diferencia significativa. Es decir, la actual ley española no ha sido efectiva a la hora de proteger la gente de las mordeduras de perros. Además, del total de agresiones durante estos períodos (sin legislar y legislado), menos del 4% de los incidentes fueron provocados por las supuestas "razas peligrosas" que se encuentran en la lista (Rosado et al., 2007). En el mismo estudio, se comprobó que el Pastor Alemán es la raza con mayor incidencia de mordeduras, tal y como corroboran otros estudios (Schalamon et al., 2006; Rosado et al., 2007).

La idea de incluir las razas de "lucha y toma" en leyes BSL (Breed Specific Legislation, o Ley específica de raza) debido al uso original que se hacía se está volviendo obsoleta, gracias a los recientes descubrimientos que sugieren (Svartberg, 2006). Si os interesa este tema, encontrará más información estudiando el experimento Belayev.

Además, hay que tener en cuenta que la raza (el factor genético) es un factor poco fiable a la hora de predecir la agresividad, si lo comparamos con otros factores como el grado de socialización, el aprendizaje, y la salud física (Heath, 2005).

Como muchos autores corroboran que las BSL que se aplican en otros países tampoco son efectivas (Ledger et al., 2005; Collier, 2006; Kuhne & Struwe, 2006), está aumentado el apoyo a las leyes nBSL (Leyes No específicas de raza, que regulan la tenencia responsable de los propietarios sin tener en cuenta la raza del animal) (Sacks et al., 2000; Global & Love, 2001; Ledger et al., 2005; De Keuster et al., 2006; Schalamon et al., 2006).


Qué puede llevar a un perro a morder un miembro de su familia?

Un estudio de 1078 casos a los Países Bajos muestra que el 90% de casos en que un perro muerde a un familiar, éste estaba interactuando con el perro (Cornelissen & Hopster, 2009).

La mayoría de problemas de comportamiento de los perros (incluida la agresividad) son ocasionados (al menos al principio) por conductos totalmente normales y funcionales para los perros (Mills, 2003). Por ejemplo, manipular el perro de una forma aversiva causa una gran proporción de casos de mordeduras (Bamberger & Houpt, 2006; Fatjó et al 2007).

Actualmente hay estudios que sugieren que la mayoría de agresiones dirigidas al propietario están más relacionadas con el miedo que con la dominancia (Bamberger & Houpt, 2006).
Me gustaría hacer un comentario sobre este último punto. Una de las autoras del artículo citado, Katherine A. Houpt, es la autora de uno de los libros de referencia en etología, el Domestic Animal Behavior, con 4 ediciones. En este libro se dice, por ejemplo, que si un perro gruñe o muerde al propietario si éste se acerca a su lecho se trata de un caso clarísimo de dominancia. En el mismo libro, y cito textualmente, la agresividad dirigida al propietario se basa en la hipótesis de que el perro se considera a sí mismo (y el perro es un macho en la mayoría de casos) dominante sobre los humanos. Aunque el libro menciona que hay dos causas por las que un perro puede morder a su propietario, la dominancia y el miedo, se deja muy claro que, y vuelvo a citar textualmente, todos los perros parecen buscar un lugar más elevado en la jerarquía. La agresividad causada por el miedo no se menciona más en la agresión dirigida a los propietarios y queda relevada únicamente a la agresividad por dolor que se presenta al veterinario.

Explico esto por que encuentro muy interesante que una autora a la que claramente considera a los perros animales dominantes, en permanente estado de alerta para poder ganar una posición en la jerarquía de la familia, empiece a citar en sus artículos que la dominancia no explica la mayoría de casos de agresiones, sino todo lo contrario. Es el miedo al propietario, el miedo a los gritos, a los castigos, el miedo a que lo traten mal lo que hace que un perro se sienta entre la espada y la pared, y muy a su pesar tenga que mostrar comportamientos agresivos hacia esa persona que lo intimida y no le deja tranquilo. Los perros siempre intentarán evitar los conflictos. La confrontación en la mayoría de casos siempre la empieza una persona.


¿Por qué los niños? No es verdad aquello de que "los perros les gustan los niños?"

La mayoría de accidentes suceden dentro de casa e involucran a niños menores de 7 años mordidos por el propio perro de la familia (Lakestani et al, 2006; Schalamon et al., 2006). Además, la gran mayoría suceden los meses de verano (Schalamon et al., 2006; Rosado et al., 2009), coincidiendo con las vacaciones escolares y a menudo con el menor control de los padres.

Según un informe de la American Veterinary Medical Association (AVMA, 2001), es el propio comportamiento natural de los niños (correr, gritar, presionar, movimientos rápidos e inesperados, mantener el contacto visual ...) lo que les hace susceptibles a ser mordidos por un perro.
Acercarse al perro mientras está comiendo o sorprenderlo mientras está durmiendo parecen ser los desencadenantes de más del 86% de estos accidentes. En la mayoría de casos no había ninguna supervisión por parte de un adulto (Kahn et al., 2003).

Si los comportamientos inapropiados de los niños son tan frecuentes, incluso nos podríamos sorprender de que no haya más casos de mordeduras. Además, si la mayoría de las mordeduras son infligidas por perros "normales" que expresan una reacción "normal" provocada por el miedo, todas las intervenciones destinadas a cambiar el comportamiento del perro, en lugar de cambiar el comportamiento de la persona involucrada, estarán condenadas al fracaso (Wilson et al., 2003).


¿Y qué podemos hacer para cambiar la situación? como podemos proteger a nuestros niños?

Educando. Como apuntaban Wilson et al., (2003), no se trata de cambiar el comportamiento natural del perro sino de enseñar a las personas, y sobre todo a los niños, a reconocer el lenguaje corporal de los perros ya respetarlos.

Los programas de prevención de mordeduras en las escuelas se están llevando a cabo desde hace décadas (Coleman et al., 2008; Global & Love, 2001). Ejemplos de programas en las escuelas a los que se les ha evaluado su efectividad para prevenir mordeduras en niños serían:

Barker (Be Aware, Responsible, and Kind, "sé consciente, responsable y amable") Dog Bite Prevention Program: realizado en escuelas de EEUU, tras la evaluación del programa se concluyó que los niños que habían asistido conseguían un nivel más elevado de seguridad a la hora de tratar con perros y sabían cómo reaccionar ante situaciones amenazantes ante un perro (Spiegel, 2000)

"Prevent-a-Bite" ("impide que te muerdan"): llevado a cabo en Sydney, consistía en una lección de 30 minutos dirigida a niños de 7-8 años. Los niños practicaban como acariciar un perro de forma correcta (pidiendo permiso, acercándose poco a poco, evitando el contacto visual, etc ...), qué hacer cuando se les acercaba un perro, etc ... Tras la evaluación, los niños que habían recibido estas lecciones mostraban apreciablemente un comportamiento mucho más prevenido que los niños que no habían asistido: al ver un perro se mostraban prudentes y el observado a cierta distancia. Los otros niños acariciaban el perro sin contemplaciones e intentaban excitarse, mientras que la mayoría de niños que habían asistido al programa sólo la acariciaban tras un periodo de atenta observación (Chapman et al., 2000).


"The Blue Dog" Bite Prevention Program ("El perro azul": programa de prevención de mordeduras). El objetivo del programa es enseñar a los niños ya los padres la manera segura de tratar con los perros en el ambiente familiar.Después de haber estado trabajando con el CD, los niños contestaban correctamente a las preguntas de los tests, demostrando lo que habían aprendido mediante el programa (Meints & de Keuster, 2009).


¿Y qué está haciendo aquí para prevenir las mordeduras de perros a los niños?

Desgraciadamente me ha sido imposible encontrar algún programa de prevención de mordeduras que se esté llevando a cabo en España, y viendo los resultados que se están obteniendo en otros países es una lástima ... Tampoco he encontrado ninguna asociación dedicada exclusivamente a la difusión de medios para prevenir mordeduras de perro.


Por este motivo, y para empezar a construir una montaña de granitos de arena con mi granito, me puse en contacto con Juan Orr, presidente de la organización DOGGONESAFE (EEUU y Canadá) dedicada a la prevención de mordeduras de perros y al apoyo de las víctimas. Desde aquí quiero expresar mi sincera gratitud a Juan Orr por su amabilidad y por ofrecerme parte de su material para que pudiera traducir al español y empezar a difundir su mensaje.


Si desea saber más sobre el programa de prevención de mordeduras BE A TREE (sé un árbol) de DOGGONESAFE, continúe leyendo el blog

Como se comenta en el artículo de este blog "Revisión de la epidemiología de los ataques de perros a personas y medidas de prevención para evitar las mordeduras", las mordeduras de perros, especialmente en niños, son un problema real y grave de la sociedad. Por este motivo, en muchos países se están llevando a cabo programas escolares de educación a niños para enseñarles maneras de estar más seguros cuando están rodeados de perros.

Gracias a la amabilidad de Juan Orr, presidente de la organización DOGGONESAFE (EEUU y Canadá) dedicada a la prevención de mordeduras de perros y al apoyo de las víctimas, Educación Canina puede presentar traducido al español material del programa escolar para la prevención de mordeduras de perro Be a Tree (Programa "sé un árbol"). Desde aquí agradezco a Doggone Safe su labor y la voluntad de difundir un mensaje de respeto a los perros como medio para proteger a los niños.

Be a Tree Program (Programa "sé un árbol")

El Be a Tree Program (Programa "sé un árbol") es una presentación basada en actividades interactivas y divertidas que enseñan a los niños cómo leer el lenguaje corporal de los perros y cómo actuar de forma segura con su perro o con perros desconocidos. Doggone Safe recomienda que no hace falta llevar ningún perro en las aulas para realizar este programa. El programa está administrado por la organización sin ánimo de lucro Doggone Safe, dedicada a la prevención de mordeduras de perro mediante la educación, y el apoyo a las víctimas de mordeduras.

El programa Be a Tree está disponible en todo Norte América y en todo el mundo. Aproximadamente 500.000 niños se han beneficiado de las lecciones aprendidas en el programa. Los presentadores pueden ser educadores caninos, educadores humanos, cuidadores de mascotas, veterinarios, profesores, y otros profesionales interesados en la seguridad infantil.

Este programa ha recibido el apoyo de organizaciones veterinarias como:

Ontario Veterinary Medical Association
Canadian Association of Animal Health Technologists and Technicians
Saskatchewan Association of Veterinary Technologists
Saskatchewan Veterinary Medical Association
Ontario Association of Veterinary Technicians


El mensaje principal de la presentación es "Sé un árbol" si un perro desconocido se acerca a ti o si cualquier perro se muestra demasiado nervioso o te hace sentir incómodo.


GRACIAS A MARIONA MONRÓS por pasarme esta información(y traducirmela desde el catalán).WWW.EDUCACIOCANINA.BLOGSPOT.COM

Y para los que siempre buscan las referencias científicas:
Referencias

American Veterinary Medical Association (AVMA). (2001). Task Force on canine aggression and human-canine interactions. A community approach to dog bite. Veterinary Medicine Today 218:1733-1749

Bamberger, M., Houpt, K.A. (2006). Signalment factors, comorbidity, and trends in behavior diagnoses in dogs: 1.644 cases (1991-2001). Journal of the American Veterinary Medical Association 229, 1591-1601

Beaver B.V. (1999). Canine Social behaviour. Canine Behaviour: A Guide for Veterinarians pp 137-199. WB Saunders Company: Philadelphia, USA.

Benson , L.S., Edwards, S.L., Schiff, A.P., Williams, C.S., Visotsky, J.L. (2006). Dog and cat bites to the hand: treatment and cost assessment. Journal of Hand Surgery 3, 468-473

Chapman, S., Cornwall, J., Richetti, J., Sung, L. (2000). Preventing dog bites in children: randomized control trial of an educational intervention. British Medical Journal 320: 1512-1513

Coleman, G.J., Hall, M.J., Hay, M. (2008). An Evaluation of a Pet Ownership Education Program for School Children. Anthrozoos, Vol 21 n(3): 271-284

Collier, S. (2006). Breed-Specific legislation and the pit bull terrier: are the laws justified? J. Vet. Behav. 1, 17-22

Cornelissen, J.M., Hopster, H. (2009) Dog bites in The Netherlands: A study of victims, injuries, circumstances and aggressors to support evaluation of breed specific legislation. Veterinary Journal Oct 28

De Keuster, T., Lamoureux, J., Kahn, A. (2006). Epidemiology of dog bites: a Belgium experience of canine behaviour and public health concerns. The Veterinary Journal 172, 482-487

De Munnynck, K., Van de Voorde, W. (2002). Forensic approach of fatal dog attacks: a case report and literature review. International Journal of Legal Medicine 116, 295-300

Fatjó J., Amat M., Mariotti V., de la Torre J. L., Manteca X. (2007). Analysis of 1040 cases of canine aggression in a referral practice in Spain. Journal of Veterinary Behavior, 2(5) 158-165 begin_of_the_skype_highlighting              2(5) 158-165      end_of_the_skype_highlighting

Heath, S. (2005). Why do dogs bite? Eur. J. Comp. Anim. Pract. 15, 129-132

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Lakestani, N.N., Donaldson, M., Verga, M., Waran, N. (2006). Keeping children safe: how reliable are children at interpreting dog behavior? Proceedings of the 40th International Congress of the International Society for Applied Ethology, 233. ISAE committee: Cranfield University Press

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2 comentarios:

favocan dijo...

muy interesante,gracias!
hay algún problema en que lo ponga en mi blog? un saludo

Ivette dijo...

Hay que ir con mucho cuidado cuando se juega con el perro y con niños, lo que no entiendo es como se producen tantas situaciones así. Se tienen que respetar mutuamente y si el perro no tolera a los niños vigilar que no se acerque o ponerle bozal. Ante todo respetar al perro.